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Textos sobre Pérez-Reverte

Acerca de la traducción alemana de los 'Alatristes': Comentarios, problemas y soluciones

ULRICH KUNZMANN - 18/11/2007

Ocuparse del personaje del capitán Alatriste significa calar hondo en las raíces arquetípicas de la idiosincrasia y la literatura españolas. Aunque Alatriste inculque a su discípulo y escudero Íñigo la norma implacable "Tu rey es tu rey", no profesa gran respeto por el soberano, que puede tener más vicios que virtudes; su lealtad responde a otra regla que "los hombres como Diego Alatriste necesitaron siempre para ordenar -y soportar- el aparente caos de la vida" (Pérez-Reverte 2000: 264). Y esta lealtad tan sólida como problemática hace pensar inevitablemente en la primera obra de la literatura española y en su protagonista, el Cid: "¡Dios, qué buen vassallo, si oviesse buen señore!" leemos en uno de los primeros versos conservados del Cantar; y la fidelidad del Cid a su rey, más malvado o más indiferente que bueno, se mantiene tan intacta como la de Alatriste, quien perpetúa así un rasgo fundamental del carácter español. Una fidelidad más allá de lo personal, que el autor Pérez-Reverte ilustra con muchos episodios sugestivos, a veces divertidos y a veces trágicos.

Además, la estructura narrativa de las entregas de la serie Alatriste me recuerda un poco el modelo galdosiano de los Episodios nacionales: la perspectiva de un narrador anciano superponiéndose a la de un joven aventurero que se llama Gabriel Araceli en el caso de Pérez Galdós; la de Íñigo Balboa en el caso de Pérez-Reverte. Otro ejemplo de cómo nuestro autor se apropia de las mejores tradiciones de la literatura española -y otra exhortación a los traductores de sus obras para que esclarezcan su mensaje a los lectores del resto del mundo-.

Todo traductor de los Alatristes se topará con un primer problema: el hecho de que Pérez-Reverte reproduzca -y recree- el lenguaje y los giros de los siglos XVI y XVII. En una carta que el autor me envió hace poco, expresó su escepticismo acerca de la traducción de tales modismos. Pérez-Reverte escribe:

Espero que comprenda mi extrañeza ante el hecho de no haber recibido ni una sola consulta de ninguna de las novelas de Alatriste (que por desgracia no puedo leer en alemán), cuando se trata de textos cada vez más complicados, llenos de giros lingüísticos, juegos de palabras del siglo XVII y voces de germanías, que incluso para lectores españoles son a veces difíciles de comprender. [...] De ahí proviene mi inquietud [...] Realmente, alguien capaz de traducir los ‘Alatristes' sin ninguna duda sobre el sentido de expresiones como ‘estábamos los tres, flojo el arnés', ‘andaba escocido', ‘maldita fuese su campanada y el badajo que la diera', ‘borrajarle el mundo a la pencuria con un signum crucis' o ‘marineros de Tarpeya y tigres de Ocaña como él no toleraban demasías' [...] Es lógico que me sorprenda.

El signum crucis me recuerda inmediatamente al Buscón. En cuanto al resto, para un alemán, aun cuando conozca el español, francamente, puede sonar a chino o griego. Pero hay una clave imprescindible y preciosísima para este aparente galimatías, y en mi respuesta al autor indico este hecho:

Evidentemente, los términos citados en su carta son, a primera vista, oscuros [...]. En lo que se refiere concretamente a los términos mencionados en su carta: no figuran en los primeros tomos de ‘Alatriste' y deben de haber sido sacados del último tomo (que todavía no he leído) [...]. En todo caso, términos como ‘escocido', ‘borrajar' o ‘pencuria' son perfectamente explicados por María Inés Chamorro en el Tesoro de Villanos.

Este diccionario publicado en el año de 2002 es un verdadero pozo de ciencia, y no puedo dejar de mencionar lo que la autora escribe sobre estos tres términos: "escocido: Al modo de los rufianes." (Chamorro 2002: 376); "borrajarles: Rajarles: ‘y a los demás borrajarles las caras con una daga.'" (Chamorro 2002: 165); "pencuria: Mujer pública. Ramera." (Chamorro 2002: 646). Y les recomiendo los ejemplos literarios impresionantes que María Inés Chamorro da para estas y otras voces; de manera que todo este diccionario parece una novela picaresca más, y no sólo fruto de una labor científica exhaustiva. También Pérez-Reverte ha utilizado este "Tesoro", como él ha dicho en una entrevista. Otro problema ulterior es, evidentemente, cómo se pueden traducir tales términos de manera conveniente y convincente, auténtica y humorística a la vez, y dejo esta cuestión para más tarde.

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