Textos de Pérez-Reverte | Web oficial de Arturo Pérez Reverte http://www.perezreverte.com Mon, 20 Nov 2017 09:44:31 +0100 FeedCreator 1.7.2 Bienvenidos a Zenda http://www.perezreverte.com/articulo/perez-reverte/1087/bienvenidos-a-zenda/ La idea surgió en una charla entre varios escritores amigos. En un tiempo en el que la cultura y los libros atraviesan momentos difíciles, ¿por qué no crear un lugar nuestro, libre, independiente, donde reunirnos como si se tratase de un espacio público, cada cual con sus libros, sus comentarios o lo que esté en condiciones de aportar, unido todo eso a reseñas de libros interesantes, lecturas felices, columnas de opinión, blogs, recomendaciones, noticias y entrevistas? ¿Sería posible crear una especie de lugar o plaza común, de legión extranjera donde a nadie se le preguntara sino por libros y literatura, sin buenos ni malos, sin etiquetas ni ideologías? ¿Un lugar desde el que, incluso, orientar a los lectores hacia las revistas de libros y los suplementos culturales de los principales diarios españoles y americanos? ¿Un sitio donde lectores, periodistas, editores, escritores, agentes literarios, autores noveles, libreros y todos los interesados en el mundo de la literatura hispanoamericana se encontrasen cómodos y se relacionaran unos con otros?

Alguien tenía que ocuparse de dar forma a la idea, de ponernos en contacto, y los amigos y compañeros confiaron para eso en mí. Me hicieron el encargo de concretar y difundir la idea. Leandro Pérez, escritor, periodista y experto en redes sociales, viejo conocido de muchos de nosotros, se ofreció a ocuparse de los aspectos técnicos y a coordinar los contenidos. Y muy pronto, numerosos escritores y periodistas, españoles e hispanoamericanos, se fueron sumando a la iniciativa. Todos ellos, más los que se van incorporando y aún vendrán en el futuro, han hecho posible que hoy Zenda sea ya una apasionante y prometedora realidad: españoles, mexicanos, argentinos, puertorriqueños... 500 millones de hispanohablantes dan mucho de sí. El territorio es inmenso.

Hacía falta un nombre claro y fácil de retener, con el adecuado sabor libresco. En una charla de café, entre algunos de nosotros, buscamos un nombre para ese lugar, y decidimos ponernos bajo el patrocinio de un título mítico, de bella resonancia literaria y cinematográfica: la novela El prisionero de Zenda, de Anthony Hope. No es, desde luego, la más perfecta novela del mundo; pero sí una aventura apasionante, un folletín a la antigua, en el mejor sentido del término, que no puede dejar de leerse con una sonrisa agradecida y cómplice. De los que, leído en el momento adecuado, como El conde de Montecristo o La isla del tesoro, hacen lectores para toda la vida. Zenda, por tanto, Autores, libros & cía, es el nombre de este territorio de libros...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Tue, 05 Apr 2016 23:00:00 +0100 El valor educativo de la literatura http://www.perezreverte.com/articulo/perez-reverte/1054/el-valor-educativo-de-la-literatura/ Extractos del discurso que el escritor Arturo Pérez Reverte ha pronunciado en el Congreso de Educación de Santillana.

"Van a permitirme que no les coloque a ustedes un ladrillo de literatura y teoría educativa, sino que les hable de lo que realmente conozco. De la experiencia de vida y libros que sostiene lo que escribo, lo que digo, lo que pienso. Y de cómo unas cosas me llevaron a otras, del mismo modo que a cualquier muchacho con un libro cerca éste le abre puertas que, de otro modo, permanecerían cerradas mucho tiempo, o tal vez para siempre. De la literatura como mecanismo, como arma, de educación y de vida".

"Durante veintiún años, como reportero, trabajé en países en guerra. Y desde hace ahora treinta años escribo novelas. Sin los libros que me acompañaron desde el principio, explorando delante de mí el camino, tal vez me habría perdido mil veces en esa vasta geografía de las guerras y las catástrofes que empecé a recorrer muy joven. Los libros me ayudaron a empezar el juego con ventaja. En el principio, por tanto, fueron los libros. La biblioteca. Yo tuve la suerte de empezar a leer muy pronto. Vengo de una de esas familias con bibliotecas grandes, y eso facilitó las cosas".

"Esa memoria literaria es mi verdadera patria como lector. Y como escritor. La matriz de la que parte todo. Hace algún tiempo, un buen amigo mío me propuso, a modo de juego, que elaborase la lista de los 100 libros que, de una u otra forma, más habían influido en mi vida, como lector, como escritor, y como individuo. Me puse a ello por curiosidad y, para mi sorpresa, descubrí que de esos cien libros la mayor parte los había leído ante de los veinte años. Y, siguiendo con la sorpresa, a la hora de reflexionar sobre ello y establecer relaciones, caí en la cuenta de que, en realidad, el resto de mi vida, lo que he hecho ha sido buscar en los viajes, en los amigos, en todo lo demás, la huella que esos libros me dejaron. Y a reescribirlos, como novelista, una y otra vez, bajo luces diferentes".

"En realidad, igual que, dicen, el hombre intenta volver inconscientemente al claustro materno, yo, tras haber vivido, deprisa y con intensidad, el mundo real, intento ahora, con mis novelas, tal vez, volver a mis libros de juventud. Reescribir aquellos libros, pero a mi manera. Proyectar en mi propia vida aquellos años de lecturas ininterrumpidas, cuando todo estaba aún por descubrir y cuando todo cuanto podía caber en una vida aún por vivir era posible. Si fue la literatura la que me empujó a llevar esa vida, una vez vivido todo eso, el camino lógico, natural, era un retorno a las fuentes. Un regreso a ese origen. A la literatura".

"Que alguien que se inició como lector...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Thu, 29 Oct 2015 00:00:00 +0100 El periodismo agredido http://www.perezreverte.com/articulo/perez-reverte/1040/el-periodismo-agredido/ Al agradecer este premio (que me conceden ustedes bajo su exclusiva responsabilidad) necesito mencionar, antes de todo, los nombres de tres grandes amigos míos a los que, entre otros, pero ellos especialmente, asocio de modo automático con la cabecera de EL MUNDO.

Uno es el de Julio Fuentes, compañero de territorios comanches durante muchos años, que murió cumpliendo orgullosamente con su obligación de reportero, cuajando así la leyenda que, con su trabajo y sus peligros, él mismo había creado.

El otro, que vive momentos difíciles con la entereza y el valor con que los vivió siempre, es Fernando Múgica, a quien conocí en otro lugar incómodo de la vasta geografía de las catástrofes, hace ahora, justos, cuarenta años. Con él viví dos décadas de trabajo, guerras y aventuras que nos unieron en esa estrecha fraternidad, hecha más de silencios, instintos y respeto que de palabras. Esa lealtad de viejos reporteros que todavía nos une.

El tercer nombre no necesita glosa: Raúl del Pozo. Viejo reportero, viejo columnista, viejo amigo desde el legendario diario 'Pueblo'.

El cuarto nombre está aquí hoy, es Antonio Lucas y es mi amigo. Y cuando un hombre de sesenta y cuatro años con cierta compleja biografía en la mochila llama a alguien amigo, no lo hace jugando con las palabras. A él le doy el abrazo fraternal que hoy no puedo darle a Julio y a Fernando. Y que comparto contigo, director, con los compañeros del periódico y con quienes me habéis traído hoy aquí para hacerme el honor que me hacéis.

Me temo que, aparte expresar mi agradecimiento, no puedo decir nada que, de una u otra forma, no haya dicho ya.

Desde hace casi treinta años escribo novelas y un artículo de opinión cada semana. Ahí están mis ideas y mi mirada, mi biblioteca, mi experiencia, mis recuerdos, mis amigos, mis filias y mis fobias.

Nunca pretendí ser objetivo, pues eso quedó en los tiempos de reportero. Ahora soy subjetivo, todo cuanto puedo, en esa especie de desahogos, de ajustes de cuentas semanales. Ajustes de cuentas que a menudo también me incluyen a mí mismo.

Pero hoy estamos aquí para hablar de periodismo. Y eso me da ocasión para repetir un par de ideas que ya expresé, como digo, en otras ocasiones, pero que siguen siendo válidas. Creo. O por lo menos, sobre este particular yo no tengo otras.

En mi opinión, el único freno, la única medida que conocen el político, el financiero o el notable, cuando alcanzan cotas perversas de poder, es el miedo a la prensa libre. Hay quien prefiere llamarlo respeto, pero yo, prefiero la otra palabra. Quizá porque,...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Mon, 21 Sep 2015 23:00:00 +0100 Sobre miedo, periodismo y libertad http://www.perezreverte.com/articulo/perez-reverte/919/sobre-miedo-periodismo-y-libertad/ Hace medio siglo recibí la más importante lección de periodismo de mi vida. Tenía 16 años, había decidido ser reportero, y cada tarde, al salir del colegio, empecé a frecuentar la redacción en Cartagena del diarioLa Verdad. Estaba al frente de esta Pepe Monerri, un clásico de las redacciones locales en los diarios de entonces, escéptico, vivo, humano. Empezó a encargarme cosas menudas, para foguearme, y un día que andaba escaso de personal me encargó que entrevistase al alcalde de la ciudad sobre un asunto de restos arqueológicos destruidos. Y cuando, abrumado por la responsabilidad, respondí que entrevistar a un político quizás era demasiado para mí, y que tenía miedo de hacerlo mal, el veterano me miró con mucha fijeza, se echó atrás en el respaldo de la silla, encendió uno de esos pitillos imprescindibles que antes fumaban los viejos periodistas, y dijo algo que no he olvidado nunca: "¿Miedo?... Mira, chaval. Cuando lleves un bloc y un bolígrafo en la mano, quien debe tenerte miedo es el alcalde a ti".

Pienso en eso a menudo. Y últimamente, en España, más todavía. Ninguna de la media docena de certezas, de lecciones fundamentales que he ido adquiriendo con el tiempo, supera esas palabras que un viejo zorro de redacción dirigió a un inseguro aprendiz de periodista:Cuando lleves un bloc y un bolígrafo en la mano, quien debe tenerte miedo es el alcalde a ti. Todo el periodismo, su fuerza, su honradez, hasta su épica, se resume en esas magníficas palabras. En esa declaración segura de sí, casi arrogante, formulada por un humilde redactor de provincias.

Miedo, es la palabra. No hay otra. O al menos, no la conozco. Miedo del alcalde correspondiente, o su equivalente, ante el bloc y el bolígrafo, o lo que los sustituya hoy, manejados por una mano profesional, eficaz y honrada en los términos en que el periodismo puede considerarse como tal. He escrito alguna vez, recordando siempre a Pepe Monerri, que el único freno que conocen el político, el financiero o el notable, cuando llegan a situaciones extremas de poder, es el miedo. En un mundo como este, donde las ingenuidades y las simplezas de mecherito en alto y buen rollo a menudo son barajadas por los canallas, como instrumento, y creídas por los tontos útiles que ofician de ganado lanar y carne de cañón, ese es el único freno real. El miedo. Miedo del poderoso a perder la influencia, el privilegio. Miedo a perder la impunidad. A verse enfrentado públicamente a sus contradicciones, a sus manejos, a sus ambiciones, a sus incumplimientos, a sus mentiras, a sus delitos. Sin ese miedo, todo poder se vuelve tiranía. Y el único medio...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Thu, 22 May 2014 23:00:00 +0100 Cuando la libertad naufragó en Cádiz http://www.perezreverte.com/articulo/perez-reverte/920/cuando-la-libertad-naufrago-en-cadiz/ Hay libros de Historia que iluminan con extrema eficacia el presente, lo que no siempre -en España, al menos- conduce forzosamente a la paz de espíritu o al optimismo. A cambio ofrecen lucidez, que no es poco. Referencias magistrales para comprender mejor, y comprendernos. Lecciones importantes que, en las voluntades y manos adecuadas, serían útiles herramientas de futuro. En tal sentido, La desventura de la libertad es una de esas lecciones. Uno de esos libros. En él, su autor reconstruye casi día por día los cinco terribles meses de 1823 en que el Gobierno liberal presidido por José María Calatrava, enfrentado a una invasión militar francesa, sin apoyos, sin dinero, sin ejército, sin apenas fe política, se desmoronó aferrado a una Constitución imposible de aplicar, defendiendo a un infame rey constitucional que no quería que lo defendieran y conspiraba contra los ministros que él mismo había nombrado, y a un pueblo español apático, tornadizo y violento al que en su mayor parte resultaba indiferente ser libre o ser esclavo.

Como ya hizo en El primer naufragio al analizar el golpe de Estado jacobino de 1793 durante la Revolución Francesa, el autor proyecta ahora una luz singular sobre el trienio liberal y el fracaso de la utopía doceañista: tres años de esperanza que pudieron ser heroicos y acabaron en grotescos, a modo de tragicomedia de enredo cuyo telón cayera teñido de sangre. Se trata otra vez de esa luz gris, casi sucia, infrecuente en el género, marca de fábrica del historiador solvente, y original, que a estas alturas parece difícil discutirle al autor como título. Con ella ilumina el abrumador material de que dispone -el lector advertirá ecos de documentos muy precisos y especializados-, y en especial la pieza que todo lo articula, ordena y detalla: el archivo inédito del propio Calatrava, conseguido por el autor --hay azares que parecen mágicos- en un librero anticuario. Todo eso le permite desmenuzar el período elegido, ofreciéndolo al lector bajo los diversos puntos de vista de protagonistas y testigos directos de cuanto narra. Y así fluye el relato, incitando de continuo a saber qué ocurrió tras cada suceso; con una factura que hace pensar, a veces, en el modo con que Winston Churchill, que además de conspicuo político fue también estimable periodista, historiador y memorialista, se desempeñaba en sus textos cuando combinaba eficiente el rigor, la...

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Thu, 08 May 2014 23:00:00 +0100
Sono un mercenario di mi stesso: scrivo per leggere http://www.perezreverte.com/articulo/perez-reverte/681/sono-un-mercenario-di-mi-stesso-scrivo-per-leggere/ L'autore del Club Dumas e del Capitano Alatriste rivela como nasce un racconto: "È cercare l'Isola del tesoro".

Non do lezioni morali e tantomeno culturali. Nei miei libri c'è solo quello che ho vissuto.

Artículo de Arturo Pérez-Reverte Artículo de Arturo Përez-Reverte

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Mon, 07 May 2012 23:00:00 +0100
Capitanes valientes, o no http://www.perezreverte.com/articulo/perez-reverte/661/capitanes-valientes-o-no/ La noche del 14 de abril de 1912, 99 años y nueve meses antes de que el Costa Concordia se abriese el casco en un escollo de la isla toscana del Giglio, el Titanic se hundió en el Atlántico Norte llevándose a 1.503 personas. El abandono del barco fue desastroso. El capitán Edward Smith, que pese a 34 años de experiencia profesional se comportó más como torpe gerente de un hotel de lujo que como marino, tardó 25 minutos en lanzar el primer SOS. Además, retrasó la orden de abandonar el barco, disimulando esta de modo que la mayor parte de los pasajeros no advirtió el peligro hasta que fue demasiado tarde. Después, la falta de botes salvavidas, el mar bajo cero y los 25 minutos perdidos en la llegada del primer barco que acudió en su auxilio, remataron la tragedia.

Cuatro semanas más tarde, en un artículo memorable publicado en The English Rewiew, Joseph Conrad confrontaba el final del Titanic con el hundimiento, reciente en aquellas fechas, del Douro: un barco más pequeño pero con proporción similar de pasajeros. El Titanic se había hundido despacio, entre el desconcierto y la incompetencia de capitán y tripulantes, mientras que en el Douro, que se fue a pique en pocos minutos, la dotación completa de capitán a mayordomo, menos el oficial al mando de los botes salvavidas y dos marineros para gobernar cada uno, se hundió con el barco, sin rechistar, después de poner a salvo a todo el pasaje. Pero es que el Douro, concluía Conrad, era un barco de verdad, tripulado por marinos profesionales y bien mandados que no perdieron la humanidad ni la sangre fría. No un monstruoso hotel flotante lanzado a 21 nudos de velocidad por un mar con icebergs, atendido por seis centenares de pobres diablos entre mozos, doncellas, músicos, animadores, cocineros y camareros.

Escrito hace un siglo, el comentario conradiano podría aplicarse casi de modo literal al desastre del Costa Concordia. Pese al tiempo y los avances técnicos que median entre uno y otro barco, muchas son las lecciones no aprendidas, las arrogancias culpables y las incompetencias evidentes para cualquier marino, aunque no siempre para los armadores e ingenieros navales: desmesura en los grandes cruceros, escasa...

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Thu, 26 Jan 2012 00:00:00 +0100
Francia: El asedio se publica en septiembre http://www.perezreverte.com/articulo/perez-reverte/605/francia-el-asedio-se-publica-en-septiembre/ Les lois du chaos. Un texte inédit de Arturo Pérez-Revert.

Texto inédito de Arturo Pérez-Reverte

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Tue, 21 Jun 2011 23:00:00 +0100
Un "error" de Cervantes http://www.perezreverte.com/articulo/perez-reverte/279/un-error-de-cervantes/ Arturo Pérez- Reverte se estrenó en la Tercera de ABC, el sábado, 26 de febrero, con un texto de eslora cervantina y calado marinero. De la mano de sus dos grandes pasiones, el mar y las letras, llega el escritor cartagenero al hogar periodístico que ha venido acogiendo desde hace un siglo buena parte de la más esmerada prosa y del talento creativo del quehacer literario.

No hay libro, excepto la Biblia, que haya sido tan estudiado y discutido como el Quijote. Todavía hoy, cervantistas de todo el mundo discuten y se apasionan en torno a una preposición, un adverbio, una nota erudita. Todo parece dicho ya sobre la obra de Cervantes; y sin embargo, ésta permanece inagotable en su grandeza, llena de pasajes oscuros, emboscadas fascinantes, sonrisas inesperadas, pequeñas y gratas sorpresas. Ese placer no es privilegio reservado a los especialistas. Cualquier lector se convierte en uno de ellos al proyectar en las páginas inmortales su imaginación, sus sueños, sus conocimientos. Y así, de la forma más personal e inesperada, cada uno de nosotros enriquece la obra y a veces pone alguna cosa en su sitio.

Acabo de reparar, por casualidad y al hilo de otro asunto, en un punto polémico y curioso de la narración del Cautivo: esa pequeña novela casi autobiográfica inserta en la primera parte del Quijote, que Clemente Cortejón, en su edición crítica de 1905, consideró precedente del género de novela histórica que popularizaría Walter Scott. La del Cautivo es también una novela marinera, pues abunda en terminología náutica -el viaje está cartografiado por Francisco Rico en un interesante mapa que figura en su edición del Quijote de Castilla La Mancha-. Ese rigor de Cervantes no sorprende en absoluto, si consideramos que fue cinco años soldado en las galeras de Levante, embarcó en Nápoles, peleó en Lepanto, corseó y escaramuzó en las costas griegas, fue apresado a bordo de la galera Sol cerca de Marsella, y vivió mucho tiempo -otros cinco años- en un activo puerto corsario del norte de África.

El relato del Cautivo aporta datos interesantes sobre algunos lugares mediterráneos de la época. Además de Argel, donde transcurre parte de la historia de amor con Zoraida, menciona Tabarca, isla situada a media legua de la costa norteafricana, a poniente de la entrada del golfo de Túnez. También habla de un puerto de embarque comercial de higos secos llamado Sargel. Se trata del actual Cherchell, que figura en las cartas náuticas antiguas como Cercelli o Serseli: un puerto corsario y comercial repoblado con moriscos españoles.

La costa griega también la conoció Cervantes, y aparece detallada...

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Sat, 28 Jun 2008 23:00:00 +0100
Una intifada de navaja y macetazo http://www.perezreverte.com/articulo/perez-reverte/277/una-intifada-de-navaja-y-macetazo/ En estos tiempos de códigos más o menos Vincis, de conspiraciones vaticanas y de tramas ocultas, regado todo con la inevitable agua llevada al molino de la política, el 2 de Mayo no podía quedar al margen.

En estos tiempos de códigos más o menos Vincis, de conspiraciones vaticanas y de tramas ocultas, regado todo con la inevitable agua llevada al molino de la política, el 2 de Mayo no podía quedar al margen. Por eso, junto a historiadores de probada solvencia que aportan al bicentenario obras fundamentales para comprender mejor un tiempo decisivo para la España de entonces y la de hoy, aparecen también versiones pintorescas de los acontecimientos que desencadenaron la Guerra de la Independencia. Historiadores o historietistas de variada casta, sin recurrir ni siquiera al recurso -que casi todo lo justifica- de la ficción, vuelcan en la fecha del 2 de Mayo las más peregrinas interpretaciones personales: desde quien plantea el conflicto como una primera guerra civil entre españoles, anacronismo que hace llevarse las manos a la cabeza a los historiadores serios, a quien pretende demostrar, no ya que los madrileños se alzaran directamente por la Constitución de 1812, sino por la de 1978, o casi. Sin que falte algún historiador profesional que -a qué pasar hambre, si es de noche y hay higueras- presenta libro, pretendidamente riguroso, bajo el reclamo publicitario: Las tramas secretas de la insurrección.

Nada de eso es malo, por supuesto. Está bien que circulen opiniones diversas, artículos y libros, y que el lector curioso o especializado disponga de variados puntos de vista para establecer su propia idea del asunto. El tiempo y los verdaderos historiadores ponen siempre, al fin, cada cosa en su lugar. Eso ocurre ya estos días con la difusión de trabajos admirables como los del teniente coronel José Manuel Guerrero Acosta o la historiadora Carmen Iglesias -magnífico, su ensayo breve La tragedia de la inteligencia-, la publicación de ensayos solventes como el José Bonaparte de Manuel Moreno Alonso o el Dos de Mayo de 1808 de Arsenio García Fuentes, entre otros, y la reedición, o feliz permanencia en las mesas de novedades de las librerías, de títulos fundamentales como La guerra de la Independencia, de Miguel Artol; El Dos de Mayo, mito y fiesta nacional, de Christian Demange; o El sueño de la nación indomable, de Ricardo García Cárcel.

A juicio del simple lector que soy, el valor singular de las obras citadas es que sus autores saben, o supieron, mantener las distancias con el lugar común de la nación en armas unida y solidaria como un solo hombre, poniendo...

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Sat, 19 Apr 2008 23:00:00 +0100