Críticas | Web oficial de Arturo Pérez Reverte http://www.perezreverte.com Fri, 10 Jul 2020 20:07:02 +0100 FeedCreator 1.7.2 No habrá mejor caballero, y algunos le llaman Cid http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/1136/no-habra-mejor-caballero-y-algunos-le-llaman-cid/ He tenido con el Cid, Rodrigo Díaz de Vivar, desde niño una relación ambigua y guadianesca, como me parece que tenemos muchos. Una relación hecha sobre todo de viejas estampas, fragmentos del Cantar, poemas -Madrid castillo famoso...-, clásicos juveniles, páginas de Menéndez Pidal, y la película de Anthony Mann con Charlton Heston, claro, que nos llevó a ver mi padre a mí y a mi hermano mayor. Nunca olvidaré el final con el héroe muerto atado a la silla de su caballo galopando entre la espantada horda de almorávides embozados de negro de Ben Yusuf (el moro Búcar en la leyenda),que por cierto llevan en el filme escudos de estilo zulú, como si Samuel Bronston hubiera confundido Peñíscola con Isandhlwana. Mi imaginario del Campeador se ha compuesto especialmente de ese episodio de la victoria después de muerto -con Sofía Loren sin despeinarse en las almenas-, el de la jura de Santa Gadea, de la que muchos años conservé un teatrillo con los personajes troquelados, y sobre todo el de la afrenta de Corpes, que despertó en mi preadolescencia extrañas pulsiones carnales: me persiguió durante años la imagen de las hijas del Cid, doña Elvira y doña Sol, en ropa interior, vejadas, escarnecidas y ves a saber qué más ("si así nos deshonráis os deshonráis los dos") por sus maridos, los acreditados cobardes infantes de Carrión.

Pero ahora, la lectura de Sidi, un relato de frontera, la nueva novela de Arturo Pérez-Reverte, me ha revirado los esquemas. He disfrutado muchísimo, como es natural, esa historia de aventuras en la que el autor subvierte la leyenda del Cid siéndole a la vez evemeristamente muy fiel, llevando el mito, incluidos Babieca, Tizona y la afrenta del padre de Jimena (¡pas ici de Corneille!), al terreno concreto y real en el que los guerreros son correosos profesionales con tufo a sudor, estiércol de caballo y humo de hoguera, y Ruy Díaz un mercenario jefe de mesnada con una fea llaga de cabalgar en la ingle. En la perspectiva de la novela, batallar es "un casi todo de rutina y fatiga, de marchas interminables, de calor, frío, tedio, sed y hambre, y también de apretar los dientes aguardando momentos que no sucedían nunca o que, cuando al fin llegaban, transcurrían fugaces y brutales", con una única regla: "si luchas bien vivirás, si no, te matarán".

En el vademécum guerrero de este Cid nociones como que en el oficio de las armas el truco es aceptar...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Tue, 22 Oct 2019 23:00:00 +0100 Pérez-Reverte: El Cid Campeador, héroe de frontera http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/1135/perez-reverte-el-cid-campeador-heroe-de-frontera/ Bastante avanzada la novela, una de las mejores que han salido de la pluma de su autor, encuentra el lector un diálogo que puede definir su clave. Lo sostienen el rais Yaqub, lugarteniente al mando de las tropas de Mutamán el rey moro de Zaragoza, y Ruy Diaz de Vivar al que los moros apellidan Sidi, el Cid. Este se ofrece a orar junto al moro, lo que provoca su sorpresa y que le diga: «Eres un hombre extraño, Sidi». «No, rais Yuqub, solo soy un hombre de la frontera», contesta el Cid. El concepto de frontera llena toda la novela. Una de las decisivas aportaciones de Pérez-Reverte al género de la novela histórica es haber logrado que una figura mítica, el primer héroe que dio la épica castellana, inspirador de leyendas, romances y obras literarias desdeCorneillea Zorrilla, hasta películas de Hollywood, no sucumbiera a los muchos tópicos que esa larga tradición había ido incorporando, en parte por haber sido un héroe que había nacido ideologizado en el mismo «Cantar», en tanto héroe castellano frente a los cortesanos leoneses.

En la novela de Pérez-Reverte no aparecen los Condes de Carrión, tampoco adherencias afines al grito de «Santiago y cierra España» porque unas páginas antes del diálogo al que me he referido hay otro momento decisivo para el trazado del mapa de la novela, cuando el rey moro de Zaragoza afirma: «La antigua Ispaniya de los romanos y los godos es ahora un lugar complejo. Al Andalus y reinos cristianos, sangres vertidas y mezcladas, y esa frontera nunca tranquila, siempre en avance o retroceso».

 

Enigma histórico


Para aprender lo que era la España medieval deberían los escolares españoles leer esta novela puesto que explica, como ninguna otra de las que conozco, los motivos por los que Claudio Sánchez Albornoz, discípulo de Menéndez Pidal y presidente de la República española en el exilio, califico a España de enigma histórico.

En las páginas de «Sidi» emergen algunos de los lugares de esa frontera y de los enigmas que cuajaban alianzas muy cambiantes, en la que los reinos cristianos de Castilla, Aragón, Navarra, o el conde de Barcelona Berenguer Remont II al frente de los francos, pugnaban por dominar al otro, en alianzas de conveniencia que muchas veces tenían a reinos moros como aliados, pero donde no era menor la...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Wed, 25 Sep 2019 23:00:00 +0100 Sidi. Un relato de frontera http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/1134/sidi-un-relato-de-frontera/ Al lector común, no a los que debemos mirar más lejos por oficio, le debe de parecer Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) un escritor en extremo disperso. Alguien que salta de las guerras napoleónicas en El húsar, anuncio de un narrador privilegiado, al Siglo de Oro con las andanzas de un espadachín; que lo mismo recrea los narcocorridos mexicanos que el viaje de unos académicos ilustrados españoles a Francia para traer la Enciclopedia; que da vida tanto a un grafitero como a un espía franquista. El presumible desconcierto se le acrecentará ahora al ver que se sumerge en la alta Edad Media en un libro cuyo título, Sidi, remite, sin necesidad de mayores aclaraciones, a un personaje emblemático de la historia nacional.

Tal impresión a primera vista es errónea y Pérez-Reverte resulta ese autor por completo coherente y hasta unitario que el profesor de Edimburgo Alexis Grohmann ha mostrado en un iluminador libro reciente, Las reglas del juego. Podría decirse que toda la obra del escritor conforma una narrativa de valores -los hay en los libros aludidos con intensidad y hasta vehemencia- incorporados sin impertinentes moralizaciones ni didactismos al vértigo de sucesos y anécdotas de una prosa de acción y aventuras.

También Sidi es una novela de valores. Ahora con un reto preliminar para el autor: el personaje histórico-legendario carga en su mochila el nada leve peso del símbolo. A veces de mito patriótico y nacional. Nadie recuerda, por suerte, el engendro teatral que el jesuita Ramón Cué perpetró en los años cuarenta, Y el Imperio volvía, en el que El Cid le hacía solemne entrega a Franco de la Tizona. Por otra parte, el estudioso Cesáreo Bandera sostuvo una hipótesis que identifica la imagen mayestática del héroe medieval con Cristo. Varias interpretaciones más convierten al infanzón de Vivar en un icono múltiple.

La primera precaución de Pérez-Reverte ha sido despejar a su Sidi de toda la parafernalia alegórica que lo rodea, pero sin desnudarlo por completo porque entonces el Cid habría quedado reducido a un cualquiera, y ni fue ni puede venderse como un guerrero corriente. Se nos muestra en un terreno específico, el de la privacidad, el caballero que sufre la injusticia real y, en compañía de sus deudos, afronta una vida de penurias. Inteligente, perspicaz y bravo, tiene primero que solventar el presente. Permite el engaño...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Mon, 23 Sep 2019 23:00:00 +0100 Pérez-Reverte frente a la historia de España http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/1103/perez-reverte-frente-a-la-historia-de-espana/ El padre de Alatriste analiza con humor, sarcasmo y ánimo divulgativo una larga trayectoria


En ese escenario portentoso y trágico al que llamamos España, se reúnen a menudo los hombres y las mujeres para quejarse: no del país que, según opinión unánime, es de los más bellos de la Tierra, sino de las oportunidades perdidas que se les ha ido brindando a lo largo de la historia. El carácter de sus habitantes, del que habló el gran historiador romano Tito Livio para advertirle al emperador Augusto del problema al que se iba a enfrentar, atraviesa los siglos con su tendencia a destruir lo que construye.

Asoma así inesperada, discretamente, desde una época antigua, el rasgo privativo de un país capaz de estropear sus mejores logros debido a la torpeza, trufada de vanidad, de sus dirigentes. España, una tierra olvidada por el sentido común. Y los que duden del diagnóstico lean el libro ‘Una historia de España', donde Arturo Pérez-Reverte sale al encuentro de su país no como un espectador detrás de la barrera, sino en la misma arena, con la convicción que se tuvo antaño, en 1898, cuando sonó para España la hora europea y que condujo a Ortega a hablar de la rebelión de las masas y a Unamuno del sentimiento trágico de la vida.

El libro, fruto de una colaboración con el suplemento ‘XL Semanal', es una sucesión de estampas (noventa y dos, contando con el epílogo) desde el más remoto pasado hasta la más rabiosa actualidad que permiten descubrir que siempre ha sido igual en este país: una clase política corrupta y malversadora de bienes públicos, unos religiosos tajantes que queman al que les discute, un gobierno incapaz que recurre a la Guerra Civil para seguir medrando, un apego a exterminar al oponente, no a convencerlo. Aun así, a lo largo de una historia desgraciada pero fascinante, los españoles han expresado su indignación con humor, gracias a una lengua robusta, visual, como quería Juan de Valdés o el propio Nebrija, de la que este libro es una buena muestra (no en vano su autor es académico de la Española); pero también gracias a una tradición literaria enfrentada al desatino de los poderosos con ironía, incluso sarcasmo, desde Rojas o Cervantes hasta Larra o Ganivet.

La persistencia de situaciones, fácilmente reconocibles, es una constante en el...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Wed, 10 Apr 2019 01:00:00 +0100 Valores consolidados http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/1138/valores-consolidados/ Primavera de 1937, París. Lorenzo Falcó, el agente secreto de Arturo Pérez-Reverte, tiene por delante dos encargos: quitarle la vida y el honor a Leo Bayard, escritor de éxito convertido en héroe de la República española, para la que ha financiado y dirigido una escuadrilla de aviones de combate, y destruir el cuadro que Picasso está pintando para el pabellón de la República en la Exposición Internacional parisiense: el Guernica. Al aviador Bayard (un duplicado de André Malraux en clave de novela de espías) deberá construirle una falsa personalidad de agente fascista: que lo maten sus propios camaradas. La amante de Bayard, copia británica y casi perfecta de la modelo y fotógrafa americana Lee Miller, adivina a Falcó, que se hace pasar en ese momento por un encantador millonario hispano-cubano, "atractivo, burlón y cruel". Más invitados famosos asisten a este Sabotaje: Marlene Dietrich le regalará un beso a Falcó, que acaba de partirle la cara a una caricatura de Hemingway, si confundimos a Hemingway con el personaje llamado Gatewood.

¿Es cruel Falcó? Siguió en Berlín un curso de técnicas policiales con la Gestapo. Practica un oficio en el que los afectos pueden ser una enfermedad mortal, o eso dice. Tiene humor. Se divierte siendo un experto en acciones clandestinas: le parece formidable seguir jugando al escondite, como cuando era niño. Mata. No tiene otro bando que su propio interés, pero es fiel a quien le paga como un perro de pelea a su amo, y le paga el bando de Franco. Si al condottiero Gattamelata lo esculpió en bronce Donatello, a Falcó lo retratará a lápiz Picasso. En la novela de aventuras tradicional triunfaba el bien. Aquí triunfan otros valores: la astucia, la valentía, la osadía inteligente, el instinto de ganar, la eficacia, la buena estampa y el bello descaro equipado con ropa y complementos de las mejores marcas, el egocentrismo. Un videojugador puede manipular a un héroe del crimen o a un paladín de la ley, da igual: los dos personajes hacen las mismas cosas, lo que importa es ganar en el juego. Y el público-lector tiene el gusto de identificarse con el héroe Falcó: lo reconoce su semejante, su contemporáneo.



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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Mon, 05 Nov 2018 00:00:00 +0100
Pérez-Reverte y su mejor Falcó http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/1141/perez-reverte-y-su-mejor-falco/ Se notó en «Eva», la segunda novela de la trilogía protagonizada por el espía Lorenzo Falcó, que la serie le estaba gustando escribirla a Arturo Pérez-Reverte. Respecto a la primera entrega, «Eva» había crecido en dos dimensiones: el lugar concedido a los escenarios (allí fue Tánger) y la importancia que iban ganando los personajes secundarios o coprotagonistas. Especialmente ocurre en el caso de las mujeres. En aquella novela fueron Moira Nikolaos y la propia Eva Neretva; en «Sabotaje» son María Onitska o la enigmática fotógrafa Eddie Mayo quienes ofrecen una dualidad llena de matices.

En cuanto a las atmósferas, el París de los buenos hoteles, el preciso recorrido por escenarios conocidos porque están presentes en novelas anteriores de Pérez-Reverte, y porque forman parte del cine y de la mitología artística; los puentes del Sena, los cafés de la Rive Gauche, los hoteles de la rue Rivoli, y hasta el mundo de cabaret de Pigalle, que ha importado el previo de Berlín, o la sociedad europea de entreguerras que permite a Pérez-Reverte hacer un guiño de homenaje a Marlene Dietrich, la actriz cuya belleza concentra aquel ámbito artístico y mundano.

Amueblado con precisión

Un mundo que como sucede con Pérez-Reverte ha sido amueblado con precisión: objetos, marcas de ropa o de perfume, bebidas o coches, periódicos de la época, etc. Todo ello es fondo para ambientar el real campo de batalla de los dos bandos político-militares que se estaban enfrentando ya en la guerra de España, el de Stalin y el de Hitler. La novela transcurre en París durante el gobierno de Leon Blum, previo a la invasión nazi, cuando pululaban en esa ciudad todas las figuras posibles de la falsedad y el intercambio.

Mercaderes que se benefician de los apuros de millonarios judíos centroeuropeos que han de vender sus cuadros, cambios de poder que sitúan a cada uno en un lugar inesperado, con comercios de armas en los que intermediarios se aprovechan de la contienda española, o de los afanes imperiales del Fascio italiano.

Sobresale otra vez el Almirante, y su relación casi paterno filial con Falcó, en...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Mon, 08 Oct 2018 23:00:00 +0100 Héroes de vida perra http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/1140/heroes-de-vida-perra/ Doble secuestro: Negro, el héroe y narrador de Los perros duros no bailan, la nueva novela de Arturo Pérez-Reverte, investiga la desaparición de Teo -su mejor amigo antes de que los separara una pelirroja- y Boris el guapo. Negro es un cruce de mastín español y fila brasileño; Teo, un sabueso rodesiano, y Boris, un lebrel ruso, estrella de las exposiciones caninas. Son perros los personajes de esta fábula negra, pero comparten temple y carácter con los humanos que participan en las aventuras de Alatriste, Falcó o la narcotraficante de La reina del Sur. Negro no moraliza, actúa: el gesto oportuno en el momento oportuno. Sus antepasados pelearon en el circo romano y despedazaron a bárbaros, indios y cimarrones: "Los perros somos lo que los amos hacen de nosotros, héroes o criminales". Lo encontramos envejecido, con "el alma llena de costurones", boxeador sonado. Ha sobrevivido a dos años de peleas a muerte en los reñideros de perros.

Como Falcó o Alatriste, el nuevo héroe de Arturo Pérez-Reverte es, en apariencia, fiel a su amo, aunque sólo pelee por sí mismo, como confiesa en la primera línea de la novela, y por sus amigos, individualista feroz. Se gobierna por los valores de la épica: audacia, astucia, valentía, amistad, lealtad. "Un perro no es más que una lealtad en busca de una causa... hasta el sacrificio y la muerte". Los perros de Pérez-Reverte repiten los esquemas heroicos de sus personajes principales. Y si alguno se parece a los canes codiciosos, perezosos y aprovechados de las fábulas de Esopo, en general se atienen a la sentencia de Samaniego: "Un perro infiel, ingrato, / no merece ser perro sino gato".

No son perros habladores como los perros de Cervantes, Berganza y Cipión, admirados ellos mismos del portento de oírse pronunciar palabra: ladran, gruñen y rugen en castellano, alguna vez con acento francés, mexicano o argentino, e incluso parafrasean al canciller López de Ayala ("Pensando yo en la vida de este mundo mortal / que es poca y peligrosa"), o citan las películas caninas de Disney. Su mundo es muy humano, en torno a algo parecido a un bar, el Abrevadero, desagüe de una destilería de anís, administrado por una cantinera porteña -una boyera de Flandes, nada menos, feminista-, desde donde las indagaciones de Negro nos acercarán a tipos y lugares de la novela criminal: de las casas de los perros bien a los bajos fondos; de los chuchos de mala vida a los sobornables perros policía de la comisaría del barrio o de...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Wed, 25 Apr 2018 23:00:00 +0100 Eva http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/1137/eva/ Creador del capitán Alatriste y de muchos otros memorables héroes cansados, populares entre millones de lectores, Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) ha creado su nuevo personaje de ficción en la serie iniciada con Falcó (2016) y ahora continuada en Eva. En ambas obras la técnica narrativa del autor está depurada al máximo con la idea de conseguir el fin primordial de atrapar la atención del lector ya en la primera página, potenciar en cada paso la suspensión de la intriga y mantener el interés hasta el final, sin dejar ni un momento de reposo. Dicha depuración se adelanta ya en los títulos, reducidos a la desnudez del apellido del protagonista en Falcó o del nombre de un personaje principal en Eva.

Dicho proceso de esencialidad formal, despojada de adherencias innecesarias para potenciar la fluidez narrativa, se proyecta en la sucesión trepidante de lances y situaciones sorprendentes contadas con firme pulso narrativo, mostradas en descripciones sugerentes y medidas en cada palabra o escenificadas en diálogos ajustados a cada momento.

Eva es una novela de espías, de acción e intriga que transcurre en marzo de 1937, en plena Guerra Civil española, protagonizada por personajes imaginarios que se mueven en un marco histórico donde se combinan hechos reales y ficticios. Comienza en Lisboa, cuando Falcó se hace con los datos del barco en el que la República mandará a Rusia una importante cantidad del oro del Banco de España. Sigue por Salamanca y Sevilla, con continuas escaramuzas de varia índole. Y todo confluye muy pronto en Tánger, ciudad neutral y puerto con estatuto internacional, donde atraca el mercante republicano que transporta el oro bajo la vigilancia hostil del destructor nacionalista que lo espera para atacarlo y hundirlo. Allí se desarrolla la misión de Lorenzo Falcó, enviado para conseguir la entrega del barco republicano con el oro que necesitan los nacionales para costear gastos militares. Y en la turbulenta ciudad del Norte de África todo se mueve sin descanso, entre agentes y espías republicanos, nacionales y soviéticos, diplomáticos, sicarios, mujeres atractivas y marinos de distinta graduación y nacionalidad, entre una variopinta fauna de gentes que se mueven por intereses diferentes, con unas reglas de juego que cada cual sigue a su manera, rodeados de traiciones, delaciones, persecuciones, secuestros, asesinatos, conspiraciones, mensajes cifrados, citas nocturnas, trifulcas y peleas alimentadas por pasiones...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Thu, 19 Oct 2017 23:00:00 +0100 Falcó http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/1139/falco/ Un escritor de obra tan difundida como Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) no necesita que se diga cómo es la literatura que hace. Sobre todo porque, aparte ser conocida por muy numerosas personas (un milagro en un país tan refractario a las letras y a la cultura), responde toda ella, y ya es extensa, a unos criterios artísticos sólidos. Ha escrito obras anecdóticamente variadas, pero siempre se atienen a su peleón santo y seña seminal, un tipo de relato tradicional que gusta de contar una historia interesante. Ello va junto a una reflexión sobre la vida, a un testimonio de la realidad y a la más o menos patente construcción de un sistema de valores. De siempre ha hecho eso y así ha levantado uno de los corpus más homogéneos de nuestra novelística reciente. Bajo tal principio entran tanto esa obra maestra de la narrativa breve, El húsar, como la popular serie del espadachín Alatriste, la vibrante recreación del 1808 madrileño, Un día de cólera, o un relato de bastante enjundia especulativa, El tango de la Guardia Vieja.

A estas alturas de su amplia trayectoria, no es esperable que Pérez-Reverte cambie de registro, y lo prueba Falcó, donde incorpora a la galería de sus personajes al conspirador cuyo nombre estampa en la cubierta del libro y a quien, barrunto, le aguardan nuevas salidas porque pertenece a la familia del Gabriel Araceli galdosiano o el Aviraneta barojiano.

Lorenzo Falcó es, dicho sin rodeos, un canalla, un ser sin escrúpulos. Anduvo metido en turbios asuntos políticos y económicos en la Europa de entreguerras y en el presente de la acción novelesca, 1936, trabaja como mercenario de una unidad policial franquista. El jefe de la agencia secreta le encarga coordinar la operación del comando falangista que pretendía liberar a José Antonio Primo de Rivera, preso en Alicante. La anécdota tiene base real y fue uno de los varios fantasiosos planes pensados para la fuga del líder fascista. El autor resalta incógnitas (los intereses particulares del general Franco) y elementos ciertos (la participación alemana) del complot para trabar un sólido relato de acción e intriga.

Aunque la narrativa de Arturo Pérez-Reverte sea unitaria, cada libro suele aportar significativas variaciones. En este caso consisten en construir una muy estricta novela de aventuras. En ella encontramos engaños,...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Thu, 20 Oct 2016 23:00:00 +0100 Arturo Pérez-Reverte viaja al siglo de la Ilustración con Hombres buenos http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/988/arturo-perez-reverte-viaja-al-siglo-de-la-ilustracion-con-hombres-buenos/ ¿Cómo llegó a España la «Enciclopedia» de Diderot y D'Alembert en una época en la que estaba prohibida? Pérez-Reverte relata esta aventura en «Hombres buenos», su novela más cervantina.

 

En la página de cierre de su mejor novela de género histórico, Un día de cólera, centrada en el Dos de Mayo de 1808, imagina Arturo Pérez-Reverte la mirada entre lúcida y melancólica de un intelectual ilustrado, quien se pregunta por la suerte de una revuelta popular que sin duda iba a ser traicionada con la venida de Fernando VII, aquel nefasto rey que cerró a España la oportunidad que había abierto pocos años después la Constitución liberal de 1812. En la lucidez melancólica de ese ilustrado veo yo la semilla que ha germinado en Hombres buenos, que también es una novela histórica en la que los hechos relatados, ocurridos dos décadas antes, son reales; también los personajes, si bien ha introducido algunos episodios inventados que únicamente tenían que resultar verosímiles o creíbles.

Para lograr esa verosimilitud Pérez-Reverte echa mano como nunca antes de modo tan explícito (aunque ciertos lectores cultos de sus novelas los habían reconocido) de su nutrida biblioteca y de su menos conocida afición de bibliófilo, capaz de perseguir una edición en un librero de viejo del Marais o de la rue Jacob para ambientar una determinada escena.

A lectores menos exigentes abrumará queHombres buenos sea también una viva bibliografía del contexto moral y social en que nació la Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Mon, 16 Mar 2015 00:00:00 +0100