Críticas | Web oficial de Arturo Pérez Reverte http://www.perezreverte.com Mon, 20 Nov 2017 09:47:37 +0100 FeedCreator 1.7.2 Arturo Pérez-Reverte viaja al siglo de la Ilustración con Hombres buenos http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/988/arturo-perez-reverte-viaja-al-siglo-de-la-ilustracion-con-hombres-buenos/ ¿Cómo llegó a España la «Enciclopedia» de Diderot y D'Alembert en una época en la que estaba prohibida? Pérez-Reverte relata esta aventura en «Hombres buenos», su novela más cervantina.

 

En la página de cierre de su mejor novela de género histórico, Un día de cólera, centrada en el Dos de Mayo de 1808, imagina Arturo Pérez-Reverte la mirada entre lúcida y melancólica de un intelectual ilustrado, quien se pregunta por la suerte de una revuelta popular que sin duda iba a ser traicionada con la venida de Fernando VII, aquel nefasto rey que cerró a España la oportunidad que había abierto pocos años después la Constitución liberal de 1812. En la lucidez melancólica de ese ilustrado veo yo la semilla que ha germinado en Hombres buenos, que también es una novela histórica en la que los hechos relatados, ocurridos dos décadas antes, son reales; también los personajes, si bien ha introducido algunos episodios inventados que únicamente tenían que resultar verosímiles o creíbles.

Para lograr esa verosimilitud Pérez-Reverte echa mano como nunca antes de modo tan explícito (aunque ciertos lectores cultos de sus novelas los habían reconocido) de su nutrida biblioteca y de su menos conocida afición de bibliófilo, capaz de perseguir una edición en un librero de viejo del Marais o de la rue Jacob para ambientar una determinada escena.

A lectores menos exigentes abrumará queHombres buenos sea también una viva bibliografía del contexto moral y social en que nació la Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Mon, 16 Mar 2015 00:00:00 +0100 En la jaula del jaguar http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/984/en-la-jaula-del-jaguar/ Lo que sí es cierto es que en la biblioteca de la Real Academia Española existe una colección completa de la Encyclopédie, ou dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers / par une societé de gens de lettres, mis en ordre et publié par M. Diderot … et quant a la Partie Mathématique, par M. D’Alembert. Son 28 tomos encuadernados en piel algo deteriorada, con el sello y el ex libris correspondiente, pertenecientes a la edición princeps que, con una tirada algo inferior a los 5.000 ejemplares, fueron apareciendo entre 1751 y 1772.

Cuando la primera de estas fechas, la RAE tenía ya casi 40 años de vida, y los seis tomos de su Diccionario de autoridades se habían publicado entre 1726 y 1739. A partir de estos datos históricos, Arturo Pérez-Reverte escribe una novela que integra la mayoría de las claves literarias de su autor y constituye un cumplido homenaje no solo a la corporación de la que es miembro de número desde 2003, sino también —y esto es sin duda más importante— a la Ilustración y el racionalismo. Causas por las que muchos españoles, y no solo los académicos, lucharon en una batalla incruenta a lo largo de un siglo gris, decadente en lo épico, pero sumamente fructífero en una contienda no del todo perdida, pero tampoco suficientemente ganada. Me refiero a la de hacer una revolución para la que no harían falta otras armas que el libro y la palabra, según dice uno de los personajes históricos aquí presentes, el francés D’Alembert, frente a la otra opción, la de “un baño de sangre que preceda al baño de razón” defendida por otro de los protagonistas de Hombres buenos, esta vez ficticio: el abate Bringas.

Confieso que nunca antes, en los 40 años largos de mis escarceos con la crítica literaria, me había visto en una como esta: leer y comunicar mi lectura —tarea que, en definitiva, hace el crítico— a propósito de una novela en la que aparezco como personaje y que trata de un episodio...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Sat, 14 Mar 2015 00:00:00 +0100 Ritos, novelas, guerras http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/800/ritos-novelas-guerras/ A principios de verano, Arturo Pérez-Reverte estuvo de visita en Mallorca. Como en otras ocasiones, paseamos por la ciudad y charlamos. Creo que fue delante de La Lonja „él tenía el barco atracado en el Club Náutico„ cuando me habló de Verona y de cómo allí, ante una torre medieval (inciso y broma shakespeariana entre ambos), se le ocurrió su siguiente novela. Ya había anochecido. "De repente la vi", me dijo. "Vi toda la novela como en una serie de secuencias cinematográficas y se la conté a quien iba conmigo. Ahora ya la estoy terminando". Protesté. Aún no había leído El tango de la Guardia Vieja „me disponía a hacerlo durante las vacaciones„ y me anunciaba otra novela para el otoño. Se rió: "Tú sabrás, hermano, cada uno lee y escribe a su ritmo". Hace diez días me llegó El francotirador paciente y lo abrí por la página 167. En ella la narradora desembarca en Nápoles y toma un taxi que le deja frente al hotel en página y media absolutamente impecables. Entre Eric Ambler y Hergé con el inconfundible sello Pérez-Reverte.

Uno puede ver un relato, pensé aquella noche. Uno puede ver un poema en el momento en que el poema cristaliza en la mente. Pero ver una novela entera encierra algo que se escapa a la misma mecánica narrativa, una mecánica que suele consistir, también, en adentrarse en territorio desconocido. Pero uno no ha estado en la guerra, que es la ventaja con la que juega Arturo siempre. Ha leído a Conrad „otros lo hemos hecho también„, pero él lo ha vivido. Lo ha respirado. Lo ha visto. Y entonces, sobre un muro de Verona, ve la novela entera, su novela, y sabe que la ha atrapado y que es cuestión de escribirla para que ya no pueda escapar jamás. Para poder adentrarse después en otra novela „o verla sobre otro muro, en la superficie del mar, o allá en el horizonte„, como si cada una de ellas fuera el rayo verde o la ballena blanca y al final estuviera la salvación del que cree que poco o nada es lo que se salva.Pero he citado a Conrad, que está siendo muy citado por la crítica al referirse a El francotirador paciente. Conrad estuvo en El húsar, la primera novela de Pérez-Reverte, cuando a todos les parecía el juego de un periodista que quiere algo más. Estaba, también, en la segunda, El maestro de esgrima, cuando empezaron a pensar „antes del estallido de La tabla de Flandes y su aplastante acogida„ que la cosa iba en serio. Y tan en serio, que iba. Pero eso ya lo sabía el autor al escribir El...

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Thu, 05 Dec 2013 00:00:00 +0100
'A tiros' Pérez-Reverte http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/799/a-tiros-perez-reverte/ El escritor acierta de pleno otra vez, y escribiendo sobre el aquí y el ahora como sólo lo hace Houellebecq: con dos cojones.

Alguien tenía que decirlo. Y lo hago yo. Arturo Pérez-Reverte escribe casi siempre 'noir' porque le ha tocado ver mucho negro en esta vida. Quizás demasiado. Y eso no lo limpia ni un ejército de Mister Propers hiperactivos. Y con la singular gelidez polar que, en ocasiones, alcanza su prosa (siempre navajera) no acaba ni medio centenar de Capitanes Pescanova acurrucados en torno a la hoguera de sus adosados iglús.

'Noir' que no es 'noir'. El 'nonoir'. ¡Diossss, cómo me ponen a mí estos autores que te la meten doblada, sin que enteres, y repiten a los dos años, con una novela aparentemente distinta, para romperte de nuevo la cintura! Afirmé lo mismo, o algo parecido -una empieza a estar mayor-, sobre 'El mapa y el territorio', de Houellebecq, y me quedé tan ancha. Escribí algo parecido sobre 'Manteca colorá', de Montero Glez, y me reafirmo en todo ello. Y es que hay tipos que no necesitan ceñirse al género para escribir en negropolicial cien por cien con cama de ala de cuervo.Y Arturo Pérez-Reverte, en 'El francotirador paciente', vuelve a fundir a negro. Nos obliga a salirnos, otra vez, de la dirección obligatoria para rociarnos esta vez con el negrísimo espray de un grafitero y hacer que veamos -o leamos- lo que muy pocos críticos han advertido. Esta última novela suya es un 'thriller'. De hecho, Arturo Pérez-Reverte es eso básicamente: un autor de 'thrillers' que trascienden los propios 'thrillers'. Un tipo que enmascara sus argumentos poniéndolos boca abajo y sacándolos del género, de cualquier género que se precie. Venía de lo que venía, de ese tango de la guardia vieja que le había quedado redondo. Pero aquí ha salido ese Pérez-Reverte negro negrísimo que, por lo menos a mí, tanto me gusta.Lo confieso. Soy rebelde porque el mundo me ha hecho así. Y ya desde mi más tiernísima adolescencia -cuando mis dos coletas pelirrojas me hicieron ganarme el apodo de Pippi Calzaslargas- me llevaron a su terreno los autores que nunca sabes realmente lo que son. Y Arturo Pérez-Reverte es uno de ellos. Y conserva una, como un tesoro, un ejemplar de 'El Víbora' (aquella fenecida revista comiquera sólo para adultos que costaba 225 pesetas IVA incluido), un 'Especial Crimen', fechado en el 86, en el que, entre algunos grandes del cómic patrio como Mediavilla,...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Wed, 04 Dec 2013 00:00:00 +0100 La condición humana http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/798/la-condicion-humana/ Se dice coloquialmente que un autor siempre escribe el mismo libro. Con mayor rebuscamiento, los medios académicos hablan de visión del mundo unitaria. Se diga como se diga, se reconoce el sólido fondo de inquietudes que mueve a un escritor y el puñado de principios que sustenta una obra. A partir de ahí, podrá ésta tomar rumbos muy diferentes y aun parecer sus piezas de padres distintos, pero siempre responderá a ese rasgo de los buenos autores. A un lector epidérmico puede causarle Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) la engañosa impresión de novelista disperso a causa de la variedad de formas y de anécdotas de sus libros. Sin embargo, el cartagenero viene reescribiendo, desde El húsar, el magistral relato corto que le dio a conocer, el mismo texto, lo encarne donde lo encarne, incluido el popular Alatriste: esa escritura homogénea consiste siempre en la exposición de un conflicto de valores. Solo un año después de uno de sus mejores libros, El tango de la Guardia Vieja, publica El francotirador paciente. Salvo por el gusto de hacerles recorrer a los personajes una dispersa geografía, en nada se parecen las pretensiones, en aquél, de un galán humillado por gente poderosa y la marginalidad antisistema de los grafiteros recreada en éste. Pero ambos dan una nueva vuelta de tuerca al mismo problema básico: el peso de una conciencia recta en el comportamiento humano.

El "francotirador paciente" del título es un misterioso grafitero, Sniper, al que siguen con fe ciega legión de jóvenes a quienes impulsa a correr máximos riesgos en sus pintadas de intencionalidad subversiva. Una experta en arte urbano, Lex, recibe el encargo de localizarlo y negociar su consagración como artista. Esta línea se empareja con el análisis de las pasiones que justifican una existencia. Las vicisitudes del argumento, bastante accidentado en sus detalles menudos, constituyen el armazón de un thriller que evoluciona a un western. Al final, Lex y Sniper saldan cuentas en un encuentro a muerte.

Esta trama sostiene un asunto esencial relativo a una incompatibilidad ética, y en eso se detiene el autor con un rico aparato psicológico y especulativo. Aunque ello sea el sostén último de la novela, ésta es en primera instancia un texto narrativo que interesa por cuanto en él sucede, por la intriga con que se desarrolla la persecución casi policial del grafitero, por los perfiles humanos atractivos que rodean a los protagonistas y por las noticias interesantes y curiosas sobre las entretelas del negocio del arte. Esta materia anecdótica se ensambla en un relato de suspense tramado con la destreza, oficio e instinto novelescos habituales en Pérez-Reverte. La acción va...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Tue, 03 Dec 2013 00:00:00 +0100 Pérez-Reverte en la guerra del grafiti http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/793/perez-reverte-en-la-guerra-del-grafiti/ No es frecuente que un escritor consagrado, que ha definido un estilo de novelar, se lance a territorios inexplorados, como si lo conseguido hasta ahora no fuese suficiente. O como si la aventura y su riesgo formaran parte de su vocación. A ella se entrega Arturo Pérez-Reverte como si se tratase de un joven periodista que tuviera que cubrir una guerra, y allí lo tuviéramos, en la trinchera.

El mundo del grafiti tiene mucho de guerra, desarrollada a modo de guerrilla urbana protagonizada por jóvenes extraterritoriales que ejecutan sus batallas con la misma ambición de vencer al enemigo, que responde al nombre de capital, sistema, hipocresía política. Y como toda guerra, tiene sus héroes, sus mitos.

Pérez-Reverte se ha metido en ese mundo y entrega sobre él una novela magnífica, redonda. No es únicamente que la leas sin poder dejarla, animado por una intriga dosificada con maestría que tiene al lector en suspenso. Es que amolda muy bien la estructura a una aventura de conocimiento.

Toda la novela es la persecución de una figura, Sniper, el grafitero al que todos siguen y admiran pero al que nadie ve, porque vive escondido. Sale únicamente para perpetrar ataques cada vez más atrevidos contra el sistema.

Mirada lúcida

Sniper está desaparecido, y corresponde a Alejandra Varela, una especialista en arte urbano, encontrarlo. Pérez-Reverte deposita otra vez en una mujer la responsabilidad de la mirada lúcida. Como le ocurre a los héroes de este autor, también Alejandra es una heroína cansada, por desengaños vitales y por tragedias personales que el lector conocerá poco a poco. La lucidez se comparte con las heridas. Ese es el mundo de Pérez-Reverte, que aumenta en cada libro el recorrido por los desengaños. Si acaso, en El francotirador paciente añade a Teresa de Mendoza, Alatriste, Mecha Inzunza y Max Costa una condición: su lucidez es más social, se vertebra en torno a una crítica a las condiciones del sistema y al comercio del arte.

La estructura literaria es la que mejor se aviene a lo que se conoce como quête, una búsqueda, la persecución de un personaje, pero también la resolución de un enigma, porque Sniper tiene un secreto escondido, no estamos seguros de si todo en él es verdadero o una estrategia comercial.

Esta es la novela más conradiana de Pérez-Reverte, porque Alejandra camina hacia Sniper como Marlow hacia Kurtz en El corazón de las tinieblas. Al igual que en esa obra maestra, el perseguido no aparece hasta el final.

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Mon, 25 Nov 2013 00:00:00 +0100
Amor y aventuras, pasiones e intrigas http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/728/amor-y-aventuras-pasiones-e-intrigas/ ‘El tango de la Guardia Vieja' es una extraordinaria novela de amor y aventuras, pasiones e intrigas, sentimientos, traiciones y reencuentros que abarcan cuatro décadas del convulso siglo XX representadas en tres tiempos y lugares fascinantes. El primero se sitúa en 1928, cuando el prestigioso músico Armando de Troeye viaja con su mujer a Buenos Aires por una apuesta en la que se comprometió con Ravel a superar su ‘Bolero' en un tango memorable. En el transatlántico aparece un apuesto bailarín profesional cuya perfección en el tango lo llevará a formar un singular triángulo amoroso con el matrimonio. Desde su baile nocturno de un tango sin otra música que la nacida en sus cabezas, en el salón desierto del barco, la bella, inteligente y turbia Mecha Inzunza y el guapo, elegante y canalla Max Costa quedarán encendidos en una pasión amorosa que no se apagará ni en sus largas separaciones. El segundo encuentro se produce en la Riviera francesa en 1937, espacio cosmopolita entre cuya sociedad galante se han refugiado algunas familias adineradas españolas durante la Guerra Civil. Allí, entre Niza, Montecarlo y Antibes, Max queda envuelto en una intriga de espías italianos y españoles para robar unas cartas del conde Ciano al banquero Ferriol (trasunto apenas disimulado de Juan March), relacionadas con las primeras operaciones militares de la sublevación franquista y comprometedoras para el yerno de Mussolini. Y Mecha tendrá una presencia decisiva en su complicidad con Max. La tercera reunión de los amantes tiene lugar en Sorrento, en 1966, donde se juega un famoso torneo de ajedrez, previo al campeonato mundial, entre el ruso Sokolov, actual campeón, y el joven aspirante, Jorge Keller, hijo de Mecha. Y por allí aparece Max, retirado de sus imposturas en el mundo galante y dispuesto a asumir el reto de intentar volver a ser el que había sido.

Lo contado aquí es un pálido reflejo de la trepidante sucesión de aventuras, sorpresas y lances folletinescos, revelaciones y bien dosificadas escenas melodramáticas agrupadas en tres momentos y espacios, con la trágica historia del siglo XX como escenario teatral donde transcurren los hechos y nacen, se intensifican y entran en declive las pasiones. Todo está cuidado hasta el mínimo detalle en ambos planos. El fuego de la pasión entre los jóvenes amantes en Buenos Aires gravita en los dos momentos futuros. Es admirable la inmersión del narrador omnisciente en sus conocimientos de los orígenes plebeyos del tango auténtico, que ya solo perdura en boliches de arrabales porteños. De allí saldrá el Tango de la Guardia Vieja, motivo recurrente que, con otros como el collar de perlas de Mecha y el guante que ella pone en la...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Sat, 08 Dec 2012 00:00:00 +0100 Pérez-Reverte, enamorado http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/726/perez-reverte-enamorado/ El macho-alfa de la literatura española -Sergio Vila-Sanjuán dixit- ha caído enamorado a los pies de la protagonista de su última obra, El tango de la Guardia Vieja. ¡Quién lo iba a decir!. A ese amor revelado ha decidido centrar su próximo trabajo literario cuando todavía su nuevo éxito recorre las librerías, las bibliotecas y las redes sociales.

El escritor cartaginés proyecta su siguiente novela entregada a la esencia femenina, épica y literaria de su heroína definitiva: Mecha Inzunza. No se alarmen. Llegarán nuevos Alatristes, pero tal vez ya no serán lo mismo, a fuerza de compartir querencias con esta heredera de un imperio de aguas minerales que nos pone a todos ante el espejo de la vida, del amor y de la memoria. A su creador el primero, lo cual asoma con más peligro en una historia que la propia editorial Alfaguara encuadra así: «Una pareja de jóvenes apuestos, acuciados por pasiones urgentes como la vida, se mira a los ojos al bailar un tango aún no escrito, en el salón silencioso y desierto de un transatlántico que navega en la noche. Trazando sin saberlo, al moverse abrazados, la rúbrica de un mundo irreal cuyas luces fatigadas empiezan a apagarse para siempre.»En algún lugar dejó dicho Pérez-Reverte que preparaba su retirada literaria con dos nuevas aventuras de su Alatriste en París y Roma. Pero este recreador de universos perdidos y de personajes de compleja nobleza y reivindicativa gallardía ha sido vencido por el romanticismo: "Eso nunca, por Dios; no soy Corín Tellado", suelta en el auditorio barcelonés de la Biblioteca Joan Fuster ante más de doscientos atentos seguidores que le escuchan; y otros doscientos más que se han quedado en la calle y que le intuyen. Cuando esto pronuncia, Pérez-Reverte insinúa, con la sonrisa inteligente del periodista que suelta un titular, que pretende ahondar en el universo cerrado, íntimo, seductor y sexual de esta Mecha Inzunza con la que va a poner los cuernos literarios al soldadote Alatriste. Dice el novelista: "Todo ser humano tiene lugares turbios; y una mujer abre puertas que un hombre ni imagina que están abiertas".La frase suena a alerta para los lectores de un escritor que aparenta controlar todo su mundo pero que ahora se muestra dominado por sus criaturas. ¿Es la confesión definitiva donde se confunden autor y personajes? ¿Es la rendición del gran guerrero que nunca quiso que le cogieran vivo? De entrada, el nuevo proyecto embrionario pero ya anunciado de Pérez-Reverte indica que lo mejor está por llegar para crear, tal vez, la cruz en femenino...

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Fri, 07 Dec 2012 00:00:00 +0100
Tango y ajedrez http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/727/tango-y-ajedrez/

A todos los que vieren y entendieren. Desocupado lector: ruego a vuesa merced, sin correrme (avergonzarme), aplique vuesa indulgencia a  la libertad que ha tomado, este pobre bachiller,  de escribir, de diferente manera, esta modesta glosa después de holgarse con tan impar y vien compuesta novela. Vale.

En primer lugar, me gustaría, queridos lectores, pediros disculpas por esta pequeña “broma” de carácter filológico con la que he querido encabezar la reseña de “El tango de la Guardia Vieja” última y recién publicada novela del escritor cartagenero Arturo Pérez-Reverte. Y he comenzado de este modo tan atípico y peculiar para, de alguna manera, resaltar y hacer patente el inefable placer, tanto estético como literario, que me ha producido su lectura atenta y minuciosa lectura. Tengo que confesaros que ayer terminé su segunda lectura cuando me sorprendieron las primeras luces del alba, porque tras su primera lectura quedé, y lo digo con toda honestidad, literalmente fascinado e impactado por ésta en apariencia sencilla historia, pero que oculta una densa y compleja arquitectura narrativa. Precisamente uno de cuyos grandes méritos es que hace parecer sencillo lo complejo y meritorio.

Como anunciaba al principio, esta reseña va a ser un tanto atípica respecto a lo habitual, porque voy a empezar con un extenso comentario al respecto y después entraré en la reseña, propiamente dicha, y el análisis más técnico, minucioso y pormenorizado, con el fin de  intentar explicar y aclarar el por qué de mi entusiasmo tras la lectura de “El tango de la Guardia Vieja”. A modo de introducción y para marcar el tono general de esta reseña, tengo que afirmar, sin paliativos, que “El tango de la Guardia Vieja” es una magnífica novela, que roza la maestría y que ha conseguido removerme y...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Thu, 06 Dec 2012 00:00:00 +0100 El fracaso elegante http://www.perezreverte.com/articulo/criticas/721/el-fracaso-elegante/ El inolvidable Francis Scott Fitzgerald, autor de ‘El gran Gatsby' y ‘Suave es la noche', definió la generación a la que él pertenecía -la denominada, no sin argumentos, ‘Lost Generation'- como aquella que, a su llegada, había encontrado todos los dioses muertos, todas las guerras combatidas y la fe en el hombre destruida. La mejor narrativa occidental del siglo XXI bebe, sin duda, en esas aguas turbulentas. De ahí la publicación de novelas que se mueven entre el sueño y el desencanto, que reivindican, de manera categórica, una estética de la derrota.

Max Costa y Mecha Inzunza son los personajes que más hondamente llegan al lector de esta novela. Como Lucas Corso o Teresa Mendoza en obras precedentes. Solo que ya han pasado algunos años y Arturo Pérez-Reverte parece más curtido, menos piadoso, más exigente. Pero no conviene dejar en el olvido a aquellos otros personajes que, desde su condición de secundarios, están construidos con apenas unas cuantas y certeras pinceladas. Nos vienen a la memoria, si hacemos un rápido recorrido por toda su narrativa, el inolvidable Agapito Cárceles, de ‘El maestro de esgrima', Muñoz, de ‘La tabla de Flandes', el padre Ferro, de ‘La piel del tambor', el Piloto, en ‘La carta esférica', y tantos otros. En ‘El tango de la guardia vieja' podríamos destacar a Armando de Troeye, que pertenece a esa clase de individuos «que se comportaban como anfitriones incluso en mesas ajenas». De Troeye, como Astarloa con su estocada, convierte en su Santo Grial la búsqueda del tango perfecto en su vertiginoso descenso a los infiernos de Buenos Aires, acompañado por su particular Virgilio y su Beatrice.

Pero prefiero a un personaje mucho más gris, que apenas aparece en la novela y, sin embargo, llena con su sombra estas páginas: un tipo que lleva implícita la incomprensible locura de la que se nutrió la Guerra Civil española. Es Fito Mostaza, con su sonrisa filosófica en torno al caño de su pipa; un tipo que sabe echar mano de alguno de los pensamientos de Pascal, como aquel que se refiere al poder de las moscas, que impiden que obre nuestra alma. Sagaz metáfora. Es la primera vez, a lo largo de toda su carrera literaria, que Arturo Pérez-Reverte habla de nuestra Guerra Civil, después de habernos mostrado, con toda su crudeza, los desastres de otras contiendas. España, asevera uno de estos personajes en el otoño de 1937, es «el paraíso de la envidia, la barbarie y la vileza».

Max y Mecha son dos creaciones genuinamente revertianas. A la altura de Corso, Alatriste, Macarena Bruner o Teresa Mendoza. El uno, con tanta inteligencia que es capaz de disfrazar de artificio las propias...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Mon, 26 Nov 2012 00:00:00 +0100