Todos los textos de perezreverte.com | Web oficial de Arturo Pérez Reverte http://www.perezreverte.com Fri, 30 Jul 2010 07:12:06 +0100 FeedCreator 1.7.2 Carta a un joven escritor (I) http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/549/carta-a-un-joven-escritor-i/ Pues sí, joven colega. Chico o chica. Pensaba en ti mientras tecleaba el artículo de la semana pasada. Recordé tus cartas escritas con amistad y respeto, el manuscrito inédito -quizá demasiado torpe o ingenuo, prematuro en todo caso- que me enviaste alguna vez. Recordé tu solicitud de consejo sobre cómo abordar la escritura. Cómo plantearte una novela seria. Tu justificada ambición de conseguir, algún día, que ese mundo complejo que tienes en la cabeza, hecho de libros leídos, de mirada inteligente, de imaginación y ensueños, se convierta en letra impresa y se multiplique en las vidas de otros, los lectores. Tus lectores.

Vaya por delante que no hay palabras mágicas. No hay truco que abra los escaparates de las librerías. Nada garantiza ver el fruto de tu esfuerzo, esa pasión donde te dejas la piel y la sangre, publicado algún día. Este mundo es así, y tales son las reglas. No hay otra receta que leer, escribir, corregir, tirar folios a la papelera y dedicarle horas, días, meses y años de trabajo duro -Oriana Fallacci me dijo en una ocasión que escribir mata más que las bombas-, sin que tampoco eso garantice nada. Escribir, publicar y que tus novelas sean leídas no depende sólo de eso. Cuenta el talento de cada cual. Y no todos lo tienen: no es lo mismo talento que vocación. Y el adiestramiento. Y la suerte. Hay magníficos escritores con mala suerte, y otros mediocres a quienes sonríe la fortuna. Los que publican en el momento adecuado, y los que no. También ésas son las reglas. Si no las asumes, no te metas. Recuerda algo: las prisas destruyeron a muchos escritores brillantes. Una novela prematura, incluso un éxito prematuro, pueden aniquilarte para siempre. Lo que distingue a un novelista es una mirada propia hacia el mundo y algo que contar sobre ello, así que procura vivir antes. No sólo en los libros o en la barra de un bar, sino afuera, en la vida. Espera a que ésta te deje huellas y cicatrices. A conocer las pasiones que mueven a los seres humanos, los salvan o los pierden. Escribe cuando tengas algo que contar. Tu juventud, tus estudios, tus amores tempranos, los conflictos con tus padres, no importan a nadie. Todos pasamos por ello alguna vez. Sabemos de qué va. Practica con eso, pero déjalo ahí. Sólo harás algo notable si eres un genio precoz, mas no corras el riesgo. Seguramente no es tu caso.

No seas ingenuo, pretencioso o imbécil: jamás escribas para otros escritores, ni sobre la imposibilidad de escribir una novela. Tampoco para los críticos de los suplementos literarios, ni para los...

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Mon, 26 Jul 2010 23:00:00 +0100
Comienza en Colombia el rodaje de la serie de tv La Reina del Sur http://www.perezreverte.com/articulo/noticias-entrevistas/548/comienza-en-colombia-el-rodaje-de-la-serie-de-tv-la-reina-del-sur/ Esta semana ha comenzado en los estudios de Telemundo en Bogotá el rodaje de La Reina del Sur, la superproducción de televisión basada en la novela de Arturo Pérez-Reverte que sigue los pasos de Teresa Mendoza desde sus humildes orígenes como novia de un piloto del cártel de Juárez hasta convertirse en reina del narcotráfico de México. La serie constará de 60 capítulos y se rodará en espacios naturales de Florida y España. Cuenta, además, con la participación de Antena 3 que ofrecerá una versión reducida de 13 capítulos, convirtiéndose en uno de los grandes proyectos televisivos de la cadena de los próximos meses.

Además del personaje principal de Teresa Mendoza, que será interpretado por la actriz mexicana Kate del Castillo, intervendrán los actores españoles Nacho Fresneda, Cristina Urgel, Iván Sánchez y Miguel de Miguel.

Nacho Fresneda (Infidels, El cor de la ciutat, Amar en tiempos revueltos, Hospital Central...) encarnará a Dris Larby, propietario de clubs nocturnos de Algeciras; Cristina Urgel (Sé lo que hicisteis..., La dársena de poniente) dará vida a Paty 0'Farrell, amiga carcelaria y socia de Teresa; Iván Sánchez será Santiago Fisterra, contrabandista gallego y amante de la protagonista, y Miguel de Miguel (Yo soy Bea) aparecerá como Teo Aljarafe, un jerezano experto en derecho fiscal e ingeniería financiera. También destaca en el reparto el papel del actor mexicano Rafael Amaya (Betty la fea, La piel azul...), quien interpretará al piloto chicano Güero Dávila, el primer amor de Teresa Mendoza.

No es la primera vez que Antena 3 emite series basadas en obras de Arturo Pérez-Reverte. Ya lo hizo con Quart, el hombre de Roma basada en el protagonista de La piel del tambor y con Camino de Santiago, serie protagonizada por Anthony Quinn y Charlton Heston, de la que Pérez-Reverte escribió el guión original. Desde el principio, sus obras han despertado el interés del mundo de cine y gran parte de su producción literaria ha sido llevada a la gran pantalla: El maestro de esgrima (dirigida por Pedro Olea), La tabla de Flandes (dirigida por Jim McBride), La carta esférica (dirigida por Imanol Uribe), Cachito (Enrique Urbizu), Territorio comanche (Gerardo Herrero), El club Dumas (La novela puerta, Roman Polanski), el guión de Gitano (dirigida por Manuel Palacios) y Alatriste (dirigida por Agustín Díaz Yanes).

La Reina del Sur es una de...

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Thu, 22 Jul 2010 23:00:00 +0100
Cartas de doble filo http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/547/cartas-de-doble-filo/ Hay una clase de enemigos contumaces, profesionales, que terminan saliéndole a cualquiera que aparezca en público con su rostro o su firma. Internet, sobre todo, con la facilidad que ofrece para el escupitajo de bilis, el insulto y la calumnia desde la impunidad del anonimato, es territorio favorable a esa clase de gente, que despliega allí un esfuerzo y constancia admirables. Lo pintoresco es que buena parte de tales odios desaforados no tiene justificación racional, sino que responde a filias y fobias íntimas, complejos inconfesables, envidias, rechazos y turbios agravios que a veces ni el agresor, al límite mismo de la apoplejía, justifica de modo coherente.

Pero hay una categoría aún más radical: la del converso que antes amó. Incluye a quienes durante cierto tiempo siguieron a alguien con pasión o interés y que, por alguna causa, se han visto defraudados en sus expectativas. Según sea cada uno, el entusiasmo con que antes aplaudía a la persona admirada puede tornarse rencor y ganas de venganza. Algunos casos llegan a lo patológico: a John Lennon, por ejemplo, se lo cargó un admirador despechado, bang, bang, al que había negado un autógrafo. Otros casos son sólo disparatados, o grotescos.

Parte de los odios suscitados por escritores se debe a cartas no respondidas; quizá porque hay quien piensa que a un profesional le sobra tiempo para escribir de todo, y sin esfuerzo. De poco sirve, en mi caso por ejemplo, haber repetido en esta misma página que es imposible atender seiscientos correos electrónicos y cartas cada mes. Que leo cuanto llega, pero cuando puedo. Y que me es imposible mantener correspondencia. Quien eche cuentas comprenderá que si uno dedicara cinco minutos a cada respuesta, debería emplear, sólo en eso, cincuenta horas mensuales que son necesarias para otras cosas. Para escribir novelas y estos artículos, por ejemplo. Para relajarte un rato viendo una película, o para pensar en tus propios asuntos. O para lo que te salga del cimbel.

A pesar de tan razonable justificación, hay quienes no la terminan de encajar. Animados por su condición de lectores y admiradores, envían manuscritos de poesía o novelas inéditas pidiendo una opinión o un consejo. Incluso, ayuda para publicar. Y al no recibir respuesta -algunos, al no recibirla en el acto-, envían cartas destempladas porque no les concediste el tiempo y la atención que creen merecer, y que sin duda merecen. Recuerdo un correo electrónico reciente, de extrema impertinencia, donde alguien que antes me había sugerido asunto para un artículo,...

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Sun, 18 Jul 2010 23:00:00 +0100
La carga de los tres reyes http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/546/la-carga-de-los-tres-reyes/ Ya ni siquiera se estudia en los colegios, creo. Moros y cristianos degollándose, nada menos. Carnicería sangrienta. Ese medioevo fascista, etcétera. Pero es posible que, gracias a aquello, mi hija no lleve hoy velo cuando sale a la calle. Ocurrió hace casi ocho siglos justos, cuando tres reyes españoles dieron, hombro con hombro, una carga de caballería que cambió la historia de Europa. El próximo 16 de julio se cumple el 798 aniversario de aquel lunes del año 1212 en que el ejército almohade del Miramamolín Al Nasir, un ultrarradical islámico que había jurado plantar la media luna en Roma, fue destrozado por los cristianos cerca de Despeñaperros. Tras proclamar la yihad -seguro que el término les suena- contra los infieles, Al Nasir había cruzado con su ejército el estrecho de Gibraltar, resuelto a reconquistar para el Islam la España cristiana e invadir una Europa -también esto les suena, imagino- debilitada e indecisa.

Los paró un rey castellano, Alfonso VIII. Consciente de que en España al enemigo pocas veces lo tienes enfrente, hizo que el papa de Roma proclamase aquello cruzada contra los sarracenos, para evitar que, mientras guerreaba contra el moro, los reyes de Navarra y de León, adversarios suyos, le jugaran la del chino, atacándolo por la espalda. Resumiendo mucho la cosa, diremos que Alfonso de Castilla consiguió reunir en el campo de batalla a unos 27.000 hombres, entre los que se contaban algunos voluntarios extranjeros, sobre todo franceses, y los duros monjes soldados de las órdenes militares españolas. Núcleo principal eran las milicias concejiles castellanas -tropas populares, para entendernos- y 8.500 catalanes y aragoneses traídos por el rey Pedro II de Aragón; que, como gentil caballero que era, acudió a socorrer a su vecino y colega. A última hora, a regañadientes y por no quedar mal, Sancho VII de Navarra se presentó con una reducida peña de doscientos jinetes -Alfonso IX de León se quedó en casa-. Por su parte, Al Nasir alineó casi 60.000 guerreros entre soldados norteafricanos, tropas andalusíes y un nutrido contingente de voluntarios fanáticos de poco valor militar y escasa disciplina: chusma a la que el rey moro, resuelto a facilitar su viaje al anhelado paraíso de las huríes, colocó en primera fila para que se comiera el primer marrón, haciendo allí de carne de lanza.

La escabechina, muy propia de aquel tiempo feroz, hizo época. En el cerro de los Olivares, cerca de Santa Elena, los cristianos dieron el asalto ladera arriba bajo una lluvia de flechas de los...

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Sun, 11 Jul 2010 23:00:00 +0100
Idiomas, exilios y cócteles Molotov http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/545/idiomas-exilios-y-cocteles-molotov/ Me inquieta el número de jóvenes que en los últimos tiempos piden consejo. Qué debo hacer, qué libro debo leer, qué estudiar o qué caminos abandonar, cómo puedo conciliar lo que sueño con el paisaje desolado en que ustedes, los mayores, me han convertido el horizonte. Cuando preguntan cosas así, intento abrir camino a la esperanza. Lee esto, prueba con aquello, viaja a tal sitio. Traza tu camino con sentido común y con decencia. Pero hay días en que ese discurso no me sale. Soy de la generación que ha colaborado en armar esta trampa infame, la ratonera donde viven atrapados tantos jóvenes dolorosamente lúcidos. No siempre puede transmitir esperanza quien a veces no la tiene. Hace unos días, durante uno de los breves contactos que mantengo con lectores y amigos a través de la red social Twitter, me encontré dando a uno de ellos, que preguntaba qué leer con veintisiete años y en paro, una respuesta inquietante para mí mismo: «Un libro para aprender idiomas y largarse, o uno donde aprender a fabricar cócteles molotov».

Lo de la coctelería era broma, hasta cierto punto. Pero la primera parte del consejo me salió sincera. A veces creo que esto no tiene solución. Que este país irresponsable, históricamente enfermo, está condenado a repetirse a sí mismo hasta la traca final. Y en cada ocasión recuerdo lo que, de niño, oía a mi abuelo paterno, que era lúcido, culto, republicano, y usaba sombrero, sobre todo para quitárselo ante las señoras: «Arturín, aprende francés, que es muy triste ir al exilio sin hablar idiomas». Le hice caso, y hablo un francés de puta madre. También, a menudo, uso sombrero. Pero entre viajes y libros se echaron los años encima. Ahora ya me da igual irme o quedarme. Estoy cansado. Soy demasiado mayor, y hay días en los que sólo me levanto con ganas de morir matando.

España fue, durante siglos, muchas cosas buenas y malas. Hoy es algo parecido a intentar introducir una especie de barra o varilla por una serie de piezas hechas con agujeros desiguales: cada uno de un diámetro diferente, hechos de materiales distintos y situados en diferentes posiciones. No hay pulso que enhebre el invento, ni posibilidad de que nadie alinee aquello y funcione la maquinaria. Sin embargo, me resisto a creer que nada pueda hacerse. No escribiría estos artículos, en tal caso. Sigue habiendo, pese a todo, gente que lucha y se arriesga, empresarios dignos, funcionarios decentes, jóvenes solidarios y valerosos capaces de levantarse y trabajar cada mañana....

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Sun, 04 Jul 2010 23:00:00 +0100
El eco de antiguas vidas http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/544/el-eco-de-antiguas-vidas/ Estoy familiarizado con paisajes de orillas azules, cielos luminosos y cementerios blancos. Allí intuí pronto -o tal vez aprendí a aprender- que la muerte es episodio natural y consecuencia de todas las cosas. Quizá por eso tengo afición a las lápidas donde figuran inscripciones serenas, cuya contemplación ayuda a ordenar pensamientos y vidas. Me gusta leerlas e imaginar las existencias que allí se resumen, y calcular qué de ello puede serme útil o saludable. También, a veces, durante esos ratos tranquilos en que la biblioteca está en silencio absoluto y no tengo ganas de leer algo continuado y denso, hojeo las páginas de algún libro relacionado con el asunto, o que me lo parece. Mis queridos Montaigne y Cervantes, por ejemplo, abundan en esa clase de sentencias que a veces podríamos tomar por funerarias, o casi; y sospecho que los autores de los Ensayos y el Quijote lo que hicieron, en realidad, fue escribir astutos y caudalosos libros-epitafios para ayudarse ellos mismos a bien morir.

Tengo otros libros a los que acudo con esa intención. Mis favoritos son Epigramas funerarios griegos y los dos volúmenes de Poesía epigráfica latina, de la colección de clásicos Gredos, que reúnen buen número procedente de estelas funerarias o de fragmentos literarios antiguos. Me seducen especialmente sus antiquísimas fórmulas canónicas: invocación al caminante -«Llora mi amargo destino, caminante»-, elogio del difunto -«Nadie llegó a desceñir su virginal cinturón»- y consolatio final -«Amado por muchos, lo habría sido por más»-. Algunas de las inscripciones, sobre todo las dedicadas a niños y jóvenes muertos en su edad primera, me conmueven especialmente. «Con lamentos, mi madre colocó esta lápida junto al camino», dice una de ellas. Y otra: «En este lugar yazco, dejando huérfana la vejez de mi padre». Tengo varias favoritas. Por ejemplo: «Te admiraban mortales y dioses, pero una envidiosa divinidad se apoderó de ti», y «Sin apenas gustar de la juventud, me he hundido en el Hades». Aunque ninguna tan hermosa y triste como la de una recién nacida: «La mayor parte de mi vida la pasé en el vientre de mi madre».

Algunas de esas antiguas inscripciones resumen admirablemente toda una vida, una profesión o un carácter. «La Moira raptó a Cleómbroto, excelente en jurisprudencia», afirma una. Y otra: «Comadrona, ...

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Mon, 28 Jun 2010 23:00:00 +0100
Sobre guillotinas y catedrales http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/543/sobre-guillotinas-y-catedrales/ Acabo de enterarme de que entre siete y ocho de cada diez alumnos de los colegios españoles cursan la asignatura optativa de Religión: en Primaria por decisión de sus padres, y en Secundaria por iniciativa propia. Y no saben ustedes cómo me alegro. Pero ojo. Mi gozo no estriba en el aspecto espiritual del asunto. Cualquiera que se haya asomado a esta página pecadora en los últimos diecisiete años, sabe que no es con un cardenal o un obispo con quien yo me iría de copas. Y que, los días que se me va la pinza y me levanto jacobino y cabreado, lamento que una cuchilla afilada y oportuna no aligerase un poco el paisaje de sotanas a finales del siglo XVIII, cuando el ingenioso invento del doctor Guillotín no tenía la mala prensa que tiene ahora.

Sé de qué hablo. Tengo uso de razón, he viajado y leído libros. Soy, además, natural de una tierra históricamente enferma, con un alto porcentaje de hijos de puta por metro cuadrado. Sé que aquí, en los últimos diecisiete o dieciocho siglos, siempre hubo un confesor diciéndole a una señora lo que podía hacer con su marido, y a un rey lo que debía hacer con sus súbditos. Señalando a quién premiar y a quién dar garrote. Eso no descarta, naturalmente, a infinidad de hombres y mujeres justos: sacerdotes y monjas empeñados en dignísimas obras sociales, misioneros que se dejan la piel. Pero la existencia de esa fiel infantería, tan alejada de palacios arzobispales y despachos vaticanos, no borra el estrago secular, la manipulación de conciencias, la resistencia a la modernidad alentada desde los púlpitos, el sabotaje -sangriento, en ocasiones- de cuantos intentos hubo por airear la oscura sacristía en la que, durante tanto tiempo, estuvimos recluidos. Sigo creyendo que en el concilio de Trento España se equivocó de camino: mientras la Europa moderna apostaba por un Dios práctico, emprendedor, aquí fuimos rehenes de otro Dios reaccionario y siniestro, que nos hizo caminar en dirección opuesta al futuro mientras sus ministros proponían quemar, fusilar, prohibir, desterrar costumbres, libros, ideas y hombres. Mientras saboteaban constituciones, bendecían a generales carlistas o levantaban el brazo junto a caudillos paseados bajo palio. Y ahí siguen. Mezclando a Dios con las cosas de comer. Disputando arrogantes y pertinaces, a estas alturas de España, cualquier conquista del sentido común, la libertad y la vida.

Sin embargo, todo eso también nos hizo. Para bien y para mal, la Europa que aún responde a ese nombre no puede explicarse sin la historia del Cristianismo y la Iglesia Católica. Para comprendernos, para concluir que somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos, es...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Sun, 20 Jun 2010 23:00:00 +0100 El cabo Heredia http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/542/el-cabo-heredia/ Cuando viajo a Sevilla sigo alojándome en mi hotel habitual, pese a que, tras la última remodelación, perdió su empaque de toda la vida -siempre fue hotel clásico, de toreros- para verse decorado con un gusto pésimo, butacas rojo pasión y demás, que lo asemeja más a un picadero gay o a un puticlub marbellí. Pero los establecimientos son, en buena parte, lo que el personal que trabaja en ellos. Y mi hotel sigue atendido, afortunadamente, por los empleados más eficaces y profesionales del mundo, desde los recepcionistas al último camarero. Con esa digna escuela, y sus maneras bien llevadas, de la gran hostelería tradicional europea. Algunos, como María José la telefonista y sus compañeras, se han jubilado ya. Pero permanecen los conserjes -Cándido, Escudero y Paco-, los bármanes impecables y los botones. Por eso sigo yendo allí, tan a gusto como a mi propia casa. Estoy en buenas manos. 

Otro aliciente local, Sevilla aparte, es que a veces, cuando tomo un taxi de los que aparcan enfrente, me toca de conductor José María Heredia. Está cerca de la jubilación: tiene 65 años y es de esos personajes que te reconcilian con la gente. Mi amigo Heredia cuenta las cosas muy bien, con ese garbo y esa parsimonia guasona, andaluza de buena ley, que tanto es de agradecer en su punto justo. Lo que más me gusta que me cuente es su mili. Sirvió de cabo en el destructor Lepanto, con el que hizo tres viajes a América, y es un placer oírle contar historias de mar y de puertos: San Diego, Nápoles, Cartagena, Cádiz, Marín. Se refiere a ese tiempo como la mejor época de su vida: el Molinete y las Ramblas, las peripecias, los compañeros: «De todas las regiones, don Arturo: gallegos, catalanes, vascos, andaluces... Con lo bueno y lo malo de la mili, que de todo había, pero conociéndonos entre nosotros. Amigos que hacías para toda la vida, ¿no?... Recuerdos en común y cosas así». 

Al antiguo cabo Heredia se le iluminan los ojos, a través del retrovisor del taxi, cuando me cuenta cosas de aquella Marina a la que amó tanto. Y del Lepanto, al que siempre se refiere con la lealtad entrañable que todo navegante muestra al referirse al barco donde navega, o navegó. «Era uno de los Cinco Latinos, don Arturo. Marinero a más no poder. Tenía que verlo usted machetear la mar a toda máquina»... Le recuerdo que muchas veces, de niño, vi su destructor en el muelle de Cartagena, y que seguramente me crucé con él, vestido de uniforme, por la calle Mayor. «Era un barco estupendo»,...

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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Sun, 13 Jun 2010 23:00:00 +0100
Arturo Pérez-Reverte vuelve a la Feria del Libro de Madrid http://www.perezreverte.com/articulo/multimedia/541/arturo-perez-reverte-vuelve-a-la-feria-del-libro-de-madrid/

El domingo 6 de junio el escritor regresó a la Feria del Libro de Madrid después de más de una década de ausencia. Sus lectores volvieron a reencontarse con el autor de El asedio, su nueva novela, que desde su publicación el 3 de marzo ha vendido 300.000 ejemplares, convirtiéndose en el lanzamiento editorial del año.



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Web oficial de Arturo Pérez Reverte Wed, 09 Jun 2010 23:00:00 +0100
Querido lector, besos y abrazos http://www.perezreverte.com/articulo/noticias-entrevistas/540/querido-lector-besos-y-abrazos/ Arturo Pérez-Reverte vuelve a firmar en la Feria del Libro tras 13 años de ausencia. Cerca de 150 autores dedicaron ayer sus obras a pie de caseta.

Francisco López Blanco madrugó mucho, dejó tareas sin hacer y adelantó la despedida de su hija, que se va fuera de casa dos semanas. Antes de las nueve ya estaba en el Retiro pertrechado con tres novelas y un periódico deportivo. Fue el primer lector que Arturo Pérez-Reverte se encontró cara a cara en la Feria del Libro tras 13 años de ausencia.Francisco López Blanco madrugó mucho, dejó tareas sin hacer y adelantó la despedida de su hija, que se va fuera de casa dos semanas. Antes de las nueve ya estaba en el Retiro pertrechado con tres novelas y un periódico deportivo. Fue el primer lector que Arturo Pérez-Reverte se encontró cara a cara en la Feria del Libro tras 13 años de ausencia. Después de firmarle El asedio, su última obra, La carta esférica y La piel del tambor, el novelista le agradeció el madrugón. Alrededor de un millar de personas le seguirían durante una sesión en la que el autor casi empalmó las firmas de la mañana con las de la tarde.

En 1997, Pérez-Reverte juró no volver a firmar al Retiro: "Dejé de venir porque se planteaba como un concurso entre autores. El día que vi a un tipo de una televisión con un metro tratando de medir la cola, decidí que no volvía más". Ha regresado porque "ya no es una competición" y porque hay crisis. "El libro necesita apoyo. Estar aquí es una manera de apoyar al sector desde mi pequeñita parcela", recordaba minutos antes de iniciar el ritual.

Para evitar favoritismos y protestas, la editorial Alfaguara optó por una carpa neutra, un terreno de nadie, donde el escritor dedicó ejemplares que la gente llevaba de casa o acababa de adquirir en cualquier expositor. El más voraz: Adrián. Abrió dos bolsas y depositó sobre la mesa 20 libros que Pérez-Reverte suscribió sin rechistar. El más impactante: el policía que se apeó de su caballo con un ejemplar de El húsar. Nadie protestó porque se hubiera saltado la cola. "Estoy trabajando", se excusó antes de montar de nuevo. Hasta el Retiro, tan concurrido que invitaba a pensar que la crisis es una fantasía, acudieron ayer a firmar cerca de 150 autores. Más movidos por la curiosidad que las ventas. "Ahora ya sé para quién escribo", decía durante un breve parón Matilde Asensi, que estos días -promociona Venganza de Sevilla (Planeta)- se va al hotel con una ...

Sigue leyendo]]> Web oficial de Arturo Pérez Reverte Mon, 07 Jun 2010 23:00:00 +0100