Uso de cookies. Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia. Si continúas navegando, aceptas su uso. Nota legal sobre cookies.

Cerrar
Suscribir

Inicio > Prensa > Textos de Pérez-Reverte

Textos de Pérez-Reverte

Odio a ese niño

ARTURO PÉREZ-REVERTE | El País - 01/8/1994

Es una cuestión de pura estética, lo sé. Pero odio a ese niño. Se lo tropieza , uno en cualquier cadena de la tele, cada vez que la publicidad campa por sus respetos. Es un enano de aspecto anglosajón, vestido con camisa a cuadros, tejanos, zapatillas deportivas y una de esas absurdas gorras americanas de béisbol que, desde hace tiempo, uno encuentra hasta en la sopa. La lleva, por supuesto, como la debe llevar un niño de ahora, o al menos la imagen de niño de ahora que se empeñan en colocamos los que saben de imágenes y de niños: con la visera ni hacia adelante ni hacia atrás, sino ladeada, como el que no quiere la cosa. Cuidadosamente informal, como buenos vástagos de papás dinámicos y guapos que bailan en el garaje junto al supercoche o viajan felices -permitan que me parta de risa- en la nueva Bussines Class de Iberia. Sabíamos de sobra, a estas alturas, que para ser feliz en la vida hay que tener físico y estilo anglosajón estadounidense de América. Los papás deben parecerse a Kevin Costner -Mario Conde ya no es una buena referencia- y las mamás han de optar entre el modelo rubia elegante y el de morena atractiva.

La fiel infantería

ARTURO PÉREZ-REVERTE | El Semanal - 30/1/1992

Aún no se había inventado la fotografía; pero aquel tipo, Velázquez, recogió el momento. Estábamos allí, engalanados como para el Corpus, y a lo lejos Breda estaba en llamas. La verdad es que nos habíamos ganado a pulso el asunto, después de ocho meses dale que te pego, tragando miseria en los parapetos; cavando trincheras, zapa va y zapa viene, con los holandeses haciendo salidas y acuchillándonos en cuanto cerrábamos un ojo. Pero allá ondeaba, en el campanario, el lienzo blanco, grande como una sábana. Al final les habíamos roto el espinazo.

Las reglas del juego

ARTURO PÉREZ-REVERTE | El Sol - 30/1/1990

Es frecuente que un libro nazca de una imagen. La tabla de Flandes nació en un coche-cama, a la luz de una pequeña lámpara de cabecera, entre las páginas de un libro de problemas de ajedrez. De pronto, lo vi. Una partida que se juega hacia atrás, una joven bella y silenciosa. Y un misterio. Un cuadro. Un cuadro flamenco, del siglo XV, en el que dos personajes juegan una partida. La partida de ajedrez. Un enigma desvelado quinientos anos mas tarde. Quis necavit equitem. Quién mató al caballero. El mundo de la pintura, el arte como enigma, la vida como juego. Una mujer atrapada por un cuadro. Y un jugador oculto, misterioso, omnipotente. Había música allí, además de pintura. Notas que se repetían, empezando de nuevo una y otra vez. Como un dibujo de Escher. Y un tablero con las casillas cambiadas, llenas de trampas que desorientan al jugador. El foso en lugar del puente, la cárcel en vez de la posada, la muerte escondida en el jardín... Ya no pude conciliar el sueño aquella noche, entre el traqueteo de las vías, en la estrecha litera del coche-cama. Pasaron dos años antes de que lograse conciliarlo de nuevo.

Eritrea. Los muertos boca arriba

ARTURO PÉREZ-REVERTE | Interviú - 27/4/1977

Tessenei es un pequeño rincón olvidado del mundo, una ciudad que apenas figura en los mapas. Está en Eritrea, la provincia más septentrional de Etiopía, asolada por la guerra de secesión que desde hace quince años enfrenta a los guerrilleros nacionalistas con las tropas de Addis Abeba. En el curso de una ofensiva desencadenada en las últimas semanas; los eritreos capturaron Tessenei a los etíopes, tras treinta y cinco horas de feroces combates. "Interviú" estaba allí.

Foto de Arturo Pérez-Reverte

¿Qué es?

Textos del escritor aparecidos en diversas publicaciones. El cementerio de los barcos sin nombre.

Suscríbete por correo

Escribe tu correo:

RSS

Suscribirse al RSS