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Patente de corso

Eso lo hace cualquiera

XLSemanal - 12/12/2015

Ocurre a veces, pero esta vez es total. Me refiero a esas situaciones que te dejan sin palabras. Ha ocurrido antes, pero hoy es todo tan absoluto que lamento no tener a mano una cámara que grabe los detalles del asunto. Es el caso que estoy sentado ante mi bar favorito de la Plaza Mayor de Madrid, que es uno andaluz con cabezas de toros y fotos de toreros dentro, y con una terraza en la que se está de maravilla en las noches de verano y al sol en invierno. Estoy allí tan a gusto, leyendo Vidas de santos, de mi compadre Antonio Lucas, cuando alguien se detiene a mi lado.

El gringo feliz

XLSemanal - 06/12/2015

Estoy desayunando sentado en la terraza del hotel Convento de San Juan de Puerto Rico, en pleno casco viejo de la ciudad: un lugar centenario que, como el resto de la ciudad vieja, está lleno de entrañables referencias a España y lo español, en esta isla donde las palabras antigua madre patria tienen un sentido especial, pues entre muchas otras cosas -lengua, arquitectura, historia, memoria- son orgullosamente conservadas como referencia de identidad por la inmensa mayoría de los puertorriqueños. Anoche cené con mi amiga la profesora y novelista Mayra Santos-Febres en un pequeño restaurante del mercado, y sigo dándole vueltas, entre otras, a algo que ella dijo durante la conversación, y que debe entenderse en su contexto: «Desde que tuve un hijo varón sé lo que es tener miedo, porque en muchos lugares del mundo a los hombres los matan». Recuerdo eso mientras cavilo sobre hasta qué punto la vida confortable de cierta parte de la humanidad, la que llevamos los privilegiados, nos hace olvidar las zonas oscuras por las que discurre la azarosa vida del ser humano. Lo peligroso que es creernos, como sucede, a salvo de todo, civilizados para siempre, seguros de nosotros y nuestras leyes, mirando el horizonte con una sonrisa boba mientras hacemos posturitas y decimos te amo asomados a la proa del Titanic, en el que puede ser -siempre lo olvidamos o ignoramos- el último atardecer de nuestras vidas.

Una historia de España (LIV)

XLSemanal - 28/11/2015

Y entonces, tatatachán, chin, pun, señoras y caballeros, con Isabel II en el exilio gabacho, llegó nuestra primera república. Llegó, y ahí radica la evolución posterior del asunto, en un país donde seis de cada diez fulanos eran analfabetos (en Francia lo eran tres de cada diez), y donde 13.405 concejales de ayuntamiento y 467 alcaldes no sabían leer ni escribir.

Mujeres peligrosas

XLSemanal - 22/11/2015

Mi amigo Pepe se apoya en la barra, a mi lado, pide una cerveza y se bebe, glub, glub, glub, la mitad de un solo trago. «Las tías de ahora son el copón de Bullas -dice-. Agresivas que te rilas, colega. Peligrosas como ninjas. Esta mañana, una de ellas estuvo a punto de calzarme una hostia. Y te juro que creí que me la daba. Iba conduciendo tan tranquilo, ya me conoces, y al llegar a una rotonda llega una con el Megane, conduciendo con una mano y hablando por teléfono con la otra, se salta el ceda el paso y se mete delante por todo el morro, que casi estampo el coche contra el de ella. El caso es que me pego el sobresalto, y cabreado le toco el pito. Ya sabes, un bocinazo y una ráfaga de los faros. ¿Y sabes qué hace la pava? Pues pega un frenazo atravesándome su coche delante, saca medio cuerpo por la ventanilla y me pregunta a gritos que qué cojones pasa conmigo. En ésas se me ocurre hacerle el gesto de que hay que mirar por donde se anda y menos telefonito en la oreja; y entonces la hijaputa, en vez de achantarse, abre la puerta, baja del coche y se viene derecha para mí con cara de matar, tío, te lo juro. Con cara de estar dispuesta a morderme los huevos».

Hoy quiero ser francés

XLSemanal - 15/11/2015

Sentado en el café Le Bonaparte, frente a Saint Germain, tomo notas para una novela que llevo por la mitad y que tal vez se publique a finales del año próximo. Se trata de una escena que transcurre exactamente en este café, en la mesa misma en la que estoy sentado: dos personajes, uno joven y otro viejo, dialogando sobre un libro perdido y un misterio. Y estoy en ello, como digo, cuando miro hacia la calle y pienso que hay lugares y ciudades estimulantes, que crean un estado de ánimo favorable para narrar historias. No me ocurre en todas partes, pero sí aquí, en París. Desde que tengo memoria, no hay una sola vez que haya caminado por esta ciudad, entrado en sus librerías, leído en sus cafés, que no me haya sentido vivo y lúcido, con ganas de escribir. Con ánimo de contar. Y eso, que siempre fue importante para mí, lo es más ahora, cuando los años, las cosas y los libros que dejaste atrás podrían entibiarte el ánimo. Aflojar las ganas. Dije alguna vez que sólo se es joven en vísperas de una batalla; al día siguiente, ganes o pierdas, ya has envejecido. Por eso es tan importante disponer batallas nuevas, vísperas tensas en las que engrasar los arneses y afilar la espada, dispuesto de nuevo al combate. A la aventura que te impide, o lo retrasa de modo razonable, envejecer de mala manera. En mi caso, el recurso son el mar y los libros. Y esta vez se trata de libros.

Una historia de España (LIII)

XLSemanal - 08/11/2015

Cosa curiosa, oigan. Con el reinado de Isabel II pendiente de un hilo y una España que políticamente era la descojonación de Espronceda, el nuestro seguía siendo el único país europeo de relevancia que no había tenido una revolución para cargarse a un rey, con lo que esa imagen del español insumiso y machote, tan querida de los viajeros románticos, era más de coplas que de veras.

El adiós de Héctor

XLSemanal - 31/10/2015

Estoy leyendo tranquilo, disfrutando una vez más del viejo amigo Homero, y de pronto me detengo cuando Héctor, consciente de que va a la muerte bajo los muros de Troya, se despide, armado para el combate, de Andrómaca, su mujer, y de su hijo Astianacte: «Inclinóse gritando el niño, asustado por el aspecto del padre / pues lo aterraban el bronce y el penacho de crin de caballo». Leo de nuevo esas dos líneas del canto VI de la Ilíada, recorro con la mirada los lomos de los libros alineados en los estantes de la biblioteca y pienso que a veces la vida concede extraños privilegios. Curiosas coincidencias. Traduje del griego esos mismos versos en el colegio hace ya casi cincuenta años -recuerdo que mi traducción, más literaria que rigurosa, decía «el casco de bronce de tremolante penacho»-, ignorante, todavía, de que no demasiado tiempo después iba a ver a Héctor despedirse de Andrómaca en la vida real. Y no una, sino muchas veces.

El Napoleón del crimen

XLSemanal - 24/10/2015

Ayer mismo, caminando por la acera de una calle de Madrid, un niño de unos seis o siete años que iba despistado con sus padres, mirando el escaparate de una tienda, tropezó conmigo. Le acaricié la cabeza con una sonrisa, y ya iba a seguir adelante cuando escuché a su padre decirle al crío, con mucha naturalidad. «Mira por donde andas, por favor. Gracias». Y luego me dirigió una mirada de excusa. Entonces el niño, sin mirarme, dijo «perdón» y siguió su camino junto a ellos. Me quedé tan sorprendido por el suceso, por aquella reconvención paterna y la reacción del niño, del todo extraordinarias en estos tiempos, que volví la cabeza para verlos alejarse. Eran dos padres jóvenes, normales. Dos padres de infantería. Pero aquellos diez segundos junto a ellos habían hecho hermosa la mañana, y la calle parecía otra, más despejada y luminosa, y al fin continué mi paseo aún con la sonrisa en la boca, pensando que Dios o el diablo aprietan pero nunca ahogan, y que siempre hay quien se salva, y te salva. O te da esperanza. Que siempre quedan uno, o diez, o cien, justos en Sodoma. E incluso en Gomorra.

Una historia de España (LII)

XLSemanal - 17/10/2015

En los últimos años del reinado de Isabel II, la degradación de la vida política y moral de España convirtió la monarquía constitucional en una ficción grotesca. El poder financiero acumulaba impunemente especulación, quiebras y estafas. Los ayuntamientos seguían en manos de jefes políticos corruptos y la libertad de prensa era imposible. Los gobiernos se pasaban por la bisectriz las garantías constitucionales, y la peña era traicionada a cada paso, «pueblo halagado cuando se le incita a la pelea y olvidado después de la victoria», como dijo, ampuloso e hipócrita, uno de aquellos mismos políticos que traicionaban al pueblo y hasta a la madre que los parió.

La megaevolución de la pikachu coqueta

XLSemanal - 10/10/2015

Ayer sentí un inmenso respeto por dos críos, uno de nueve años y otro de doce. Lo cual es un baño de humildad muy saludable en los tiempos que corren. Desde la soberbia de nuestros años y experiencia, los mayores solemos dirigir a los enanos miradas críticas y pocas veces admirativas. Benevolentes, como mucho. Pero ellos controlan su mundo, lo dominan cada vez mejor, y ahí los ahora adultos tendremos pocas posibilidades. Me refiero a sobrevivir, claro. A estar a la altura de lo que nuestros hijos y nietos van a ser, y a veces ya son. Tal vez quienes desaparecemos, o estamos al filo de hacerlo, llevemos con nosotros muchas cosas interesantes. Pero lo que viene será fascinante, igual para lo malo que para lo bueno. Un mundo donde ustedes y yo seremos extraños. Simples pringados entre marcianos. Por eso hay que saber irse con calma y sin prisas. Pero irse. Dejar sitio a quienes lo reclaman. Sobre todo si lo merecen.

Foto de Arturo Pérez-Reverte

¿Qué es?

Columna que Arturo Pérez-Reverte publica en XL Semanal.

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