Uso de cookies. Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia. Si continúas navegando, aceptas su uso. Nota legal sobre cookies.

Cerrar
Suscribir

Inicio > Prensa > Críticas

Críticas

Baile de intriga

J.M. Pozuelo Yvancos. Suplemento cultural de ABC - 23/11/2012

El tango de la Guardia Vieja contiene el mundo de Arturo Pérez- Reverte y, a la vez, es distinta al resto de sus novelas. Para un escritor con tan dilatada obra y en la cima de su éxito, no tiene sentido repetir lo conocido. Si decide ser artista, y esa decisión parece tenerla tomada Pérez-Reverte desde hace tiempo, es porque cada novela debe abrir una puerta nueva en la casa de su ficción e invitar al lector a recorrer dominios entrevistos antes, ahora ampliados. La distancia y proximidad entre el corsario y la armadora de su último título, El asedio (2010), quedó en ciernes, en un episodio amoroso que aquella trama no podía desarrollar en extenso. Ha venido a desarrollarse ahora con otros rostros y otras biografías. O incluso los movimientos y quiebros con que Max Costa y Mecha Inzunza se estudian mientras bailan un tango, en un cálculo de seducción e interés, recuerdan a los que en El maestro de esgrima (1988) hicieron Jaime Astarloa y Adela de Otero.

Juego y cacería

Justo Navarro. Suplemento cultural Babelia (El País) - 18/11/2012

El tango de la Guardia Vieja

Tres veces se encuentran en cuatro décadas los dos protagonistas de la nueva novela de Arturo Pérez-Reverte, El tango de la Guardia Vieja: a bordo de un transatlántico rumbo a Buenos Aires en 1928, en una mansión de Niza en plena guerra civil española y en 1966, cuando en las radios suena la canción Ragazzo triste de Patty Pravo, a la salida de un gran hotel de Sorrento. Max Costa se hace llamar el héroe, guapo, alguna vez bailarín profesional de salón en barcos y hoteles, gigoló, ladrón, cazador de lo que no es suyo. Lo conocemos en el momento en que pone los ojos en una pieza excepcional: la belleza Mecha Inzunza, granadina, hija del rey de las aguas minerales y mujer del célebre compositor Armando de Troeye, un cuarentón veinte años mayor que su esposa, amigo de Picasso y Stravinski. Con su camarada Ravel acaba de hacer una apuesta: mejorará elBolero con un tango. Y a eso va a Buenos Aires el matrimonio Troeye: a escribir el tango más verdadero, el tango de la Guardia Vieja.

Autobiografía desesperanzada

J. Ernesto Ayala-Dip | El País - 23/10/2011

Portada de El puente de los Asesinos

En un reciente texto del periodista y escritor Jesús Marchamalo sobre la biblioteca de novelistas y poetas españoles, se nos informa sobre los libros que guarda Arturo Pérez-Reverte, entre otros autores, en la suya como tesoros irrenunciables. No faltan Dumas, Scott, Stevenson, Balzac, Dickens, Eugène Sue y Galdós, etcétera. Nombres ilustres en sus diversas tendencias (desde la novela romántica, pasando por el folletín y llegando al realismo). Referencias sustanciales con las que Pérez-Reverte ha forjado las líneas maestras de su literatura.

Guerra, amor y asesinato

JUSTO NAVARRO | ELPAÍS.com - 07/3/2010

El asedio

Arturo Pérez-Reverte en plenitud: El asedio tiene fuerza plástica y potencia narrativa. La fluidez entre ambientes y episodios es perfecta. Sus rotundos personajes se cruzan en Cádiz, barco sitiado pero felizmente abierto al mar, espléndido y crepuscular a la vez, el escenario idóneo para que coincidan la disciplina científica de la guerra moderna y el ancestral misterio del crimen.

Rollo de papel continuo

JAVIER GOÑI | ELPAÍS.com - 07/3/2010

Cuando éramos honrados mercenarios

Aunque escriba, como todos, en ordenador, la imagen que da Arturo Pérez-Reverte cuando, como en este caso, le reúnen -el crítico José Luis Martín Nogales- un tan numeroso puñado de artículos, es de escribir en una vieja máquina, sólida como un barco de guerra antiguo, en rollo de papel continuo, de aquellos de teletipo que conoció el joven Reverte en las redacciones de antaño. 

Arturo Pérez-Reverte entrega un novelón que hace historia sobre el Cádiz sitiado de 1811

ENRIQUE TURPIN | ELPERIÓDICO.com - 04/3/2010

El asedio

Tras varios episodios nacionales mucho más livianos (en torno a la batalla de Trafalgar y el 2 de mayo), Arturo Pérez-Reverte viaja al sitio de Cádiz, la ciudad que llegó a ser casi el único territorio de la España peninsular no ocupado por Napoleón. Pero en esta ocasión intenta concentrar en más de 700 páginas reconstrucción histórica, misterio policial, cañones y relaciones románticas.

Pasión de escritor

JOSÉ MARÍA POZUELO YVANCOS | ABC.es - 04/3/2010

El asedio

Hay una línea sutil que vincula a los personajes protagonistas de esta excelente novela: todos están embebidos en una pasión que les tiene ocupada la mente y el cuerpo. Rogelio Tizón, el comisario de policía de Cádiz, vive para resolver el extraño caso de las muchachas jóvenes asesinadas a latigazos, y si eso tiene que ver con las bombas caídas en el mismo lugar. Es como un jugador de ajedrez, su gran afición, estudiando el movimiento de las piezas, sin descansar hasta ganar la partida.

El ruido de la guerra

ENRIQUE TURPIN | EL PERIÓDICO DE ARAGÓN - 05/1/2007

Aunque no sería mala cosa, no se hará preciso recomendar que para mayor deleite en la lectura de las nuevas aventuras del capitán Alatriste y su inseparable aprendiz y cronista Íñigo de Balboa se siga aquel consejo de algún sabio sargento que rezaba que "meado y ayuno es como mejor se bate uno". Cámbiese el batir por el leer, porque a veces no estaría de más que también el lector sobrellevara el esfuerzo de recomponer el espíritu de la época como aquí se lleva a cabo, a sabiendas que la situación sería transitoria y que en ningún momento padecería los envites de la malandanza: a este lado del Mediterráneo siempre se está a dos pasos de la cocina.

El último Alatriste

SANTIAGO DELGADO| El Faro de Murcia - 04/1/2007

Ya he leído Corsarios de Levante, la última entrega de Arturo Pérez Reverte sobre el soldado español del Siglo de Oro. Ahora le toca el Mediterráneo. El buen marinero que es Pérez Reverte nos lleva desde la Isla de Alborán hasta el cabo Negro, en la costa egea de Anatolia. Es la mejor de todas las novelas alatristinas. Quizá también, si incluimos las otras.

La épica del desencanto

JOAQUÍN ARNÁIZ | La Razón - 15/12/2006

La épica es el verdadero otro lado del espejo de la lírica. Y así, el héroe épico por mucho que luche por su amada vive preparándose para morir, escuchando siempre en la lejanía el sonido del cuerno de Roldán. En este volumen, ya el sexto de la saga, el capitán Alatriste es, en mi opinión, más héroe épico que nunca (quizá enlazando con el Alatriste de «El sol de Breda»), y está más desesperadamente solo que nunca, incluso con su Íñigo ya batiendo las alas de la adolescencia rebelde. Y con la determinante presencia constante del tiempo que modifica para siempre la vida de los personajes. «El tiempo muda unos lugares y respeta otros. Pero siempre te cambia el corazón», dirá en un momento Alatriste.

Foto de Arturo Pérez-Reverte

¿Qué es?

Críticas sobre los libros de Arturo Pérez-Reverte y su trayectoria literaria.

Suscríbete por correo

Escribe tu correo:

RSS

Suscribirse al RSS