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Textos sobre Pérez-Reverte

El sonido de un lector

JUAN CRUZ | El País - 23/1/2003

Este otoño, cuando Arturo Pérez-Reverte cumplió 51 años, su editora Amaya Elezcano llevó a su casa un regalo muy especial: la música que hay detrás de su último libro, La Reina del Sur.

Para hacer La Reina del Sur, el escritor de Cartagena no sólo viajó a Sinaloa, sino que hizo una larga excursión por la lengua de un continente que es el español y que en uno de sus trayectos tiene como filón principal lo que da de sí el genio del Siglo de Oro. Cuando Pérez-Reverte concibió su serie más emblemática, la del capitán Alatriste, tuvo en cuenta una obsesión que viene de su padre, de una biblioteca que siempre estuvo en su memoria. Anoche, en medio de las celebraciones que ella le dispuso, la editora de Arturo le ayudó al nuevo académico a entrar otra vez en esa biblioteca, de la cual proviene la música que a él le ha hecho: cinco mil libros en los que se sumergió su abuelo y en los que luego su padre estuvo buceando hasta que él mismo se hizo allí lector.

Entre esos libros que Pérez-Reverte transitó estaban los de Quevedo y los de Cervantes, y también los de Dumas. Accidentalmente, dice, es un escritor de ficciones, porque quiere prolongar con lo que supo lo que los demás le permitieron imaginar. Es un lector, simplemente; la música de la escritura es la que le hizo un narrador. El capitán Alatriste nació de esas lecturas; de la convicción de que nadie sabe nada si no lee antes, y de que es imposible ingresar en la historia de la lectura si uno no ha leído lo que otros han hecho en el remoto pasado en el que los libros no eran de papel, sino de sueños.

Es un lector clásico. En esa jornada en la que la música de La Reina del Sur le despertó en su cumpleaños, los que tuvieron ocasión de ver su casa pudieron observar los libros que en ella han encontrado sitio; y ahí están, en efecto, a veces en ediciones principales, Cervantes, Quevedo y hasta Pérez Galdós, observando una vocación literaria que alcanzó en el periodismo su ámbito de leyenda. Arturo Pérez-Reverte se hizo a sí mismo un escritor transitando entre esos libros y tratando de decir adiós a la ficción que era la realidad. Fue un periodista, y aún lo sigue siendo, pues en La Reina del Sur se halla ese estímulo; pero un día dijo adiós a todo aquello y se sumergió en la aventura. En ella vive. Pero nunca antes de esa novela, La Reina del Sur, hubo en su obra tanta música. Acaso porque en esa novela es donde él se propone hacer leer al que no sabe, obligar a la aventura al que dijo que no quiere vivir más, que mejor se halla en la cárcel. No es una metáfora tan sólo, es una apuesta, un libro que define su pasión por narrar, pero no por ser narrador: porque le cuenten. Él ha vivido gracias a que le han contado. La música viene en ese viaje que él mismo propone. En Alatriste el escritor trató de detener el tiempo, de decirnos que el Siglo de Oro sigue hablando. Para escribir su última novela ha tenido que escuchar el sonido de aquella biblioteca. Con él llega a la Academia el sonido de un lector.

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