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#6 - El 30/8/2010 Nemo dijo:
Tras estás palabras, pocas opciones me quedan. Cuando anochezca me pondré un vaso de ron, encenderé un cigarro y volveré a visitar a algunos viejos amigos que hace tiempo que no saludo.
No se si mi destino será la isla de Mompracen o me uniré a la caza de esa infeliz ballena. Tal vez prefiera enfrentarme a un ordenador psicótico en la órbita de saturno mientras busco al centinela, puede que recale en el Mundo Anillo, o quien sabe, incluso vuelva a surcar el espacio en el autoplaneta Varela.
#5 - El 27/8/2010 enrique dijo:
Yo era de la banda del que prestaba los cuentos a las princesas pero por el calor o por miedo nunca fui al otro lado de la calle y me quedé un poco entumecido con los heroes que nos proporcionaban buena sombra. No todos somos unos valientes, los cobardes tambien hacemos historia, no sólo la escribimos. Fabuloso el texto.
#4 - El 07/6/2010 El capitán Ahab Sandokán dijo:
No lo afirmaré delante de mis marinos (ahora submarinos), pero me ha emocionado usted. Y yo quiero yacer aunque nunca alcance ni merezca la perla de Labuán.
Dudo que exista otra razón en esta tierra (y en este agua).
Hasta siempre.
#3 - El 25/3/2010 Gabriel dijo:
Un doblón clavado en un mástil, un arpón forjado con sangre, el fuego de San Telmo, un ataud salvavidas, ballenas luchando por su vida y hombres haciéndolo por una quimera... ¿Es Ahab el mal o lo es el Leviatán? ¿Cuántos Pequod se van a pique persiguiendo un sueño... o la venganza?
Qué grande es Melville.
#2 - El 23/3/2010 Dumi dijo:
Hablando de ilusiones, cuando era adolescente, y podíamos estar los veranos a la tarde en la calle cada una llevaba su caja con cuentos para intercambiarlos. De princesas, ogros , gente buena y gente mala, de la colección azucena, y Graciaela.
en otra acera estaban los chicos haciendo lo mismo pero con Hazañas bélicas, El Capitán Trueno, El Jabato, y yo prefería esas historias, un amigo-vecino me dejaba los cuentos sin dejarle yo nada a cambio, claro que era otra forma de estar cinco minutos hablando del guerrero del antifaz pero yo para esas cosas no me enteraba, asi me sentí Ingrid en la Isla de Thule esperando al Capitán trueno siempre en un barco con el pelo de lado y no sé si era ahí donde se decía Voto al Chápiro verde, pero lo de Santiago y cierra España si, que nunca entendi.
El caso es que me enteré de las guerras mundiales de heroes con sus amadas, y siempre un niño de lacayo, más tarde, se impuso la realidad pero si lo cuento quito el sabor de aquellas tardes de verano.
De aquel muchacho que por estar unos minutos conmigo me prestaba lo que yo quisiera y con las niñas principes y princesas y alguna pobre a la que por envidia la tenían de Criada.
#1 - El 08/3/2010 Iván dijo:
Un texto magistral,para los lectores y Viajeros