Inicio > Prensa > Noticias y entrevistas
CAPITANALATRISTE.COM - 13/2/2008
Punto de Lectura publica en febrero las seis aventuras
del Capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte.
Corsarios de Levante
AÑO 2006
«Durante casi dos años serví con el capitán Alatriste en las galeras
de Nápoles. Por eso hablaré ahora de escaramuzas, corsarios,
abordajes, matanzas y saqueos. Así conocerán vuestras mercedes el modo
en que el nombre de mi patria era respetado, temido y odiado también
en los mares de Levante. Contaré que el diablo no tiene color, ni
nación, ni bandera; y cómo, para crear el infierno en el mar o en la
tierra, no eran menester más que un español y el filo de una espada.
En eso, como en casi todo, mejor nos habría ido haciendo lo que otros,
más atentos a la prosperidad que a la reputación, abriéndonos al
mundo que habíamos descubierto y ensanchado, en vez de enrocarnos en
las sotanas de los confesores reales, los privilegios de sangre, la
poca afición al trabajo, la cruz y la espada, mientras se nos pudrían
la inteligencia, la patria y el alma. Pero nadie nos permitió elegir. Al
menos, para pasmo de la Historia, supimos cobrárselo caro al mundo,
acuchillándolo hasta que no quedamos uno en pie. Dirán vuestras
mercedes que ése es magro consuelo, y tienen razón. Pero nos
limitábamos a hacer nuestro oficio sin entender de gobiernos,
filosofías ni teologías. Pardiez. Éramos soldados.»
El caballero del jubón amarillo
AÑO 2003
«Don Francisco de Quevedo me dirigió una mirada que interpreté como
era debido, pues fui detrás del capitán Alatriste. Avísame si hay
problemas, habían dicho sus ojos tras los lentes quevedescos. Dos
aceros hacen más papel que uno. Y así, consciente de mi
responsabilidad, acomodé la daga de misericordia que llevaba atravesada
al cinto y fui en pos de mi amo, discreto como un ratón, confiando en
que esta vez pudiéramos terminar la comedia sin estocadas y en paz,
pues habría sido bellaca afrenta estropearle el estreno a Tirso de
Molina. Yo estaba lejos de imaginar hasta qué punto la bellísima
actriz María de Castro iba a complicar mi vida y la del capitán,
poniéndonos a ambos en gravísimo peligro; por no hablar de la corona
del rey Felipe IV, que esos días anduvo literalmente al filo de una
espada. Todo lo cual me propongo contar en esta nueva aventura, probando
así que no hay locura a la que el hombre no llegue, abismo al que no
se asome, y lance que el diablo no aproveche cuando hay mujer hermosa de
por medio.»
El oro del rey
AÑO 2000
Sevilla, 1626. A su regreso de Flandes, donde han participado en el
asedio y rendición de Breda, el capitán Alatriste y el joven mochilero
Íñigo Balboa reciben el encargo de reclutar a un pintoresco grupo de
bravos espadachines para una peligrosa misión, relacionada con el
contrabando del oro que los galeones españoles traen de las Indias.
Los bajos fondos de la turbulenta ciudad andaluza, el corral de los
Naranjos, la cárcel real, las tabernas de Triana, los arenales del
Guadalquivir, son los escenarios de esta nueva aventura, donde los
protagonistas reencontrarán traiciones, lances y estocadas, en compañía
de viejos amigos y de viejos enemigos.
El sol de Breda
AÑO 1998
«Al lento batir de los tambores, las primeras filas de españoles
movíanse hacia adelante, y Diego Alatriste avanzaba con ellas, codo a
codo con sus camaradas, ordenados y soberbios como si desfilaran ante
el propio rey. Los mismos hombres amotinados días antes por sus pagas
iban ahora dientes prietos, mostachos enhiestos y cerradas barbas,
andrajos cubiertos por cuero engrasado y armas relucientes, fijos los
ojos en el enemigo, impávidos y terribles, dejando tras de sí la
humareda de sus cuerdas de arcabuz encendidas»...
Flandes, 1625. Alistado como mochilero del capitán Alatriste en
los tercios viejos que asedian Breda, Íñigo Balboa es testigo
excepcional de la rendición de la ciudad, cuyos pormenores narrará
diez años más tarde para un cuadro famoso de su amigo Diego Velázquez.
Siguiendo a su amo por el paisaje pintado al fondo de ese cuadro, al
otro lado del bosque de lanzas, veremos a Íñigo empuñar por primera vez
la espada y el arcabuz, peleando por su vida y la de sus amigos.
Estocadas, asaltos, batallas, desafíos, encamisadas, saqueos y motines
de la infantería española, jalonarán su camino a través de un mundo
devastado por el invierno y por la guerra.
Limpieza de sangre
AÑO 1997
A punto de incorporarse a su antiguo tercio en Flandes, Diego
Alatriste se ve envuelto por mediación de su amigo don Francisco de
Quevedo en otra peligrosa aventura. Una mujer ha aparecido
estrangulada en una silla de manos frente a la iglesia de San Ginés, con
una bolsa de dinero y una nota manuscrita: Para misas por su alma. El
enigma se complica con los sucesos misteriosos que ocurren tras las
paredes de un convento, cuando Alatriste es contratado para rescatar de
allí a una joven novicia. En el azaroso y fascinante Madrid de Felipe
IV, entre lances, tabernas, garitos, intrigas y estocadas, la aventura
pondrá en juego la vida de los amigos del capitán, haciendo surgir del
pasado los fantasmas de viejos enemigos: el pérfido secretario real
Luis de Alquézar, el inquisidor fray Emilio Bocanegra y el siniestro
espadachín italiano Gualterio Malatesta.
El capitán Alatriste
AÑO 1996
«No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre
valiente»... Con estas palabras empieza El capitán Alatriste, la
historia de un soldado veterano de los tercios de Flandes que malvive
como espadachín a sueldo en el Madrid del siglo XVII. Sus aventuras
peligrosas y apasionantes nos sumergen sin aliento en las intrigas de
la Corte de una España corrupta y en decadencia, las emboscadas en
callejones oscuros entre el brillo de dos aceros, las tabernas donde
Francisco de Quevedo compone sonetos entre pendencias y botellas de
vino, o los corrales de comedias donde las representaciones de Lope de
Vega terminan a cuchilladas. Todo ello de la mano de personajes
entrañables o fascinantes: el joven Íñigo Balboa, el implacable
inquisidor fray Emilio Bocanegra, el peligroso asesino Gualterio
Malatesta, o el diabólico secretario del rey, Luis de Alquézar. Acción,
historia y aventura se dan cita como un torbellino en estas páginas
inolvidables.